Crónica indignante (continuación)

Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. Sábado 14 de octubre. Vicente Marcial Cerqueda, como dijimos en la primera entrega, es presidente de un comité ciudadano que fue constituido junto con otros 67 para recibir y repartir en total 19.5 millones de pesos entre la gente con casas gravemente afectadas por el terremoto del 7 de septiembre, como “apoyo de empleo temporal” que consiste en 2 mil 370 pesos para cada familia.

Más conocido en su pueblo como Chente Marcial, el también lingüista y promotor cultural se prepara para salir de casa y llegar puntual a la cita, cuando recibe una llamada: Liz Rasgado, también presidente de comité, le propone una junta inmediata entre los representantes ciudadanos de la cuarta sección de Juchitán, pues la ha llamado un tal Miguel Ángel Olmedo Cárdenas, funcionario del gobierno estatal, para decirle que todavía no llega el dinero y que habrá que recogerlo en algún lugar distinto a Juchitán.

Los seis presidentes de comité que llegan a casa de Chente traen información encontrada. Unos dicen que les han llamado para que vayan con la gente del gobierno estatal a la base aérea militar de Ixtepec, a donde los habían llevado un día antes para nada; otros dicen que los llamaron a firmar más documentos dizque necesarios para obtener los recursos.

Chente Marcial, en cambio, nunca recibe alguna de esas llamadas. Alrededor de las diez de la mañana, alguien llama de nuevo al teléfono móvil de Liz Rasgado para decirle que debe convencer a todos de ir a la base aérea militar. Todavía reunidos en casa de Chente, los siete representantes de la cuarta sección acuerdan negarse a firmar ningún documento más y exigen a los funcionarios que, en cuanto tengan el dinero, les avisen para que se presenten ellos en las mesas.

Mientras tanto, la gente que tenía dos días formada cuando la dispersó el temblor de 5.5 grados ha vuelto a formarse desde las ocho de la mañana. Y, entre la fila, corre un rumor: “Chente Marcial se niega a ir por el dinero y por eso se está retrasando el pago”. La gente empieza a alborotarse. Las mesas de la cuarta sección están instaladas a una cuadra de la casa de Chente y la gente sabe que los presidentes de comité están reunidos allí.

Liz Rasgado se comunica con Miguel Ángel Olmedo para exigir que dejen de jugar y les informen exactamente qué pasa con el dinero. El funcionario responde que todavía no llega Cometra, la empresa contratada para el “traslado de valores”. Liz Rasgado exige que, cuando tengan el dinero, los llamen y, por lo pronto, informen a la gente que espera formada, y termina la llamada con furia juchiteca.

–¡Hay que tener muy poca madre para salir con lo que salen ustedes, de veras!

En las filas de algunas secciones (cada cual recibe un trato distinto), la gente de Paco Piza con Miguel Ángel Olmedo al frente reparte papelitos numerados y hace correr el rumor de que el ayuntamiento le pide a la gente formada regresar a sus casas.

10:45 AM. Alguien llama para informar que ha llegado por fin la camioneta blindada de Cometra y que los comités ciudadanos deben recoger el dinero en el hotel Delice, donde se hospedan las delegaciones gubernamentales.

Los representantes de la cuarta sección salen de casa de Chente y piden un taxi. Debido a que la calle Juárez está bloqueada por escombros, caminan hacia la esquina de la calle 2 de Noviembre y, a unos metros de la gente que espera amontonada, sale una vecina al encuentro con Chente para informarle del chisme que ha corrido a lo largo de las filas: “El responsable de que no llegue la lana es Vicente Marcial, que se niega a ir por el dinero”. Chente advierte que la multitud lo mira. Se retrasa el taxi que han pedido; llaman de lejos a los que pasan, pero todos están ocupados.

Visiblemente preocupada, la vecina pide a Chente y compañía que se cuiden, pues parece que alguien azuza un linchamiento entre las hordas priistas, y Chente responde que los responsables de la tardanza son los funcionarios que usan y engañan a los comités ciudadanos, que esa gente ya tiene el dinero y que ellos van a recogerlo.

Abordan el taxi que habían llamado y que se abre paso entre la multitud; Chente fija la vista al frente con gesto adusto sin mirar a nadie.

Llegan al hotel y son guiados por funcionarios estatales con un federal metralleta en mano hacia el pequeño salón en donde los habían amontonado el día anterior.

Los funcionarios federales son de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat); los estatales, de la Secretaría de Vialidad y Transporte (Sevitra) y del Instituto Estatal de Educación para Adultos (IEEA).

Ahora, en el salón, hay varias mesas y, sobre las mesas, unas bolsas negras con fajos de billetes de 500 pesos. Cada quien recibe 237 mil pesos para que los cuente, pero ellos protestan, pues el compromiso de Paco Piza (todavía ojo de hormiga) era entregar el dinero en sobres de 2 mil 370 pesos.

Los funcionarios exaltan su prepotencia, vociferando que ya dejen de discutir y que se apresuren a contar y llevar el dinero a la gente. Los representantes juchitecos paran en seco a los funcionarios y alegan tener derecho a indignarse por la irresponsabilidad gubernamental y la falta de palabra.

Los funcionarios dicen que han avisado a la gente para que se presente con 130 pesos de cambio, que ya está distribuida por mesa con su número de turno y que tienen disponible un vehículo.

A cada quien le entregan una mochila de Adidas para que meta el dinero contado. Los representantes ciudadanos salen cada uno con 237 mil pesos en su mochila. En el estacionamiento del hotel hay una camionetita Nissan con cabina; las mujeres ingresan adelante y los hombres se amontonan en la batea. Con un millón 650 mil pesos, se desplazan entre promontorios de escombros hasta 2 de Noviembre, esquina con Efraín R. Gómez.

El estand instalado por las “autoridades” da sombra sólo a la mitad del espacio en donde trabajarán dos comités por mesa.

En cuanto llegan, los presidentes informan todo cuanto les hicieron pasar los funcionarios; que haber mantenido a todos en ascuas se debe a esos burócratas. La gente escucha, aunque algunos gritan que se callen y empiecen a pagar ya; son una nube de priistas identificados, artífices de propagar rumores y generar caos a conveniencia.

Los representantes acuerdan que el comité ciudadano haga su instalación formal y, desde ahí, asumir toda la responsabilidad de conducir la entrega de los recursos.

Reaparece entonces, como por arte de magia, un montón de funcionarios estatales, aduciendo que ellos conocían las reglas de operación y, por consiguiente, iban a conducir el proceso. Los presidentes les dicen con firmeza, recuento de agravios mediante, que ya los han soportado bastante y que mejor se mantengan al margen.

La multitud escucha callada esa queja y dirige una mirada de enojo a los burócratas; ellos y sus secuaces gritones se escurren entonces como cucarachas. Cesan los gritos y la gente se dirige ordenada y exclusivamente a los comités ciudadanos.

Una señora se acerca a la mesa con unas hojas en la mano, argumentando que viene en representación de su marido… Un funcionario estatal se acerca también y dice: “Las reglas de operación marcan que…”. Lo representantes ciudadanos, una vez más, lo detienen en seco y le dicen que el comité decidirá, que si él trae consigo las mentadas reglas de operación las entregue para que ellos guíen sus criterios. “Mientras no estén a la vista dichas reglas, nos atenemos al conocimiento de los vecinos para dar certeza de cada caso”, deciden.

Algunos vecinos llevan cartas poder, otros las dos credenciales, otros más sus hojas de seguro popular enmicadas. En casos especiales, los vecinos simplemente dicen: “Viene a nombre de su marido porque si él falta al trabajo le descuentan…” Y en esos casos, los comités deciden que a la persona se le paga. Los funcionarios federales y estatales, callados, sólo miran.

Al final, la fuerza que tiene la transparencia del conocimiento popular, a través del criterio de su representatividad, se impone a las rígidas reglas de la burocracia.

Corre la voz de que los funcionarios estatales quieren tomar el control para quedarse con el dinero que no sea cobrado.

La decisión de los comités ciudadanos es que, si algún vecino no llega, será porque tiene un problema mayor, así que ellos asumen también la responsabilidad de hacerle llegar el dinero a como dé lugar.

Hasta el domingo en la noche, faltaba por localizar a doce beneficiarios, y los presidentes de los comités están dispuestos a remover escombros hasta encontrar a los faltantes.

Sin contar los escasos recesos ni los esporádicos relevos, la gente hizo fila durante 60 horas (para el Record Guiness).

Después del viacrucis causado por su vergonzosa ineptitud, los funcionarios públicos no se han quedado con el dinero sobrante, sino con un palmo de narices. La actitud solidaria de la gente otra vez ha salido avante.

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Crónica indignante

Un trance de manipuleo gubernamental

Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. Jueves 5 de octubre. Se instalan mesas en cada una de las nueve secciones del municipio para que la gente con viviendas afectadas por el terremoto del 7 de septiembre reciba un “apoyo de empleo temporal” por la cantidad de 2 mil 370 pesos; dicho “empleo temporal” es el retiro de escombros de sus viviendas. La gente se forma desde las cuatro de la mañana para anotarse en las mesas instaladas.

En la cuarta sección, el registro termina quince horas después, a las siete de la noche.

Los funcionarios estatales y federales seleccionan entre la gente formada a un comité por cada cien personas de la fila; este comité se integra con un presidente, un secretario, un tesorero y dos vocales, a quienes hacen firmar una serie de documentos por triplicado sin oportunidad de leerlos por la prisa.

Una vez inscrita, la gente es citada para el 12 de octubre a primera hora.

Jueves 12 de octubre, oficialmente “Día de la Raza”. El pueblo madruga de nuevo para formarse y, así formado, espera todo el día bajo el sol para recibir el mentado “apoyo de empleo temporal”. Cae la noche y la gente, haciendo fila, duerme en la calle.

Cerca de la medianoche de ese día, los presidentes de los comités ciudadanos reciben una llamada, indicándoles que se presenten en el Hotel Delice, donde se hospedan las delegaciones gubernamentales, a las ocho de la mañana del día siguiente.

Viernes 13 de octubre, ocho de la mañana. Hotel Delice. Llegan alrededor de ochenta presidentes de comité de las nueve secciones. Después de varias horas de espera, se les hace pasar a un pequeño auditorio como para cuarenta personas y, todos amontonados, los ponen frente a una mesa de los funcionarios públicos: Tomás González Ilescas, delegado federal de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), y Francisco Javier García López, conocido como Paco Piza, delegado estatal.

Los funcionarios hacen esperar tres horas más a los representantes ciudadanos para decirles que, de un total de 19 millones 525 mil pesos de “apoyo” a los damnificados, sólo se podían retirar dos millones al día, por lo que el pago será realizado durante diez días.

Los presidentes de los comités responden indignados, pues la gente se ha formado desde la madrugada del día anterior y, más de 24 horas después, no se les puede decir eso.

González Ilescas pide que le den “oportunidad de hacer el trabajo bien”, y muestra un documento que comprueba el depósito de 19 millones 525 mil pesos el 11 de octubre. Enrique Peña Nieto lo había anunciado desde hacía más de quince días.

Tiene lugar una discusión y los funcionarios piden media hora para solucionar el entuerto. Después de una hora, Paco Piza propone cobrar el cheque en el banco HSBC de Salina Cruz y dice que disponen de tres autobuses para transportarlos de ida y vuelta y que sea posible entregar el dinero a la gente formada en las nueve secciones de Juchitán.

A algunos de los representantes ciudadanos les toca un sándwich y un refresco, pero la mayoría no tiene tanta suerte, y así los enchiqueran en tres autobuses istmeños.

Los escolta una patrulla con seis policías federales y la promesa de custodiar el regreso de Salina Cruz a Juchitán, debido a que cada persona llevaría 237 mil pesos; en suma, los tres autobuses cargarían con gente indefensa y casi 20 millones de pesos; una irresistible tentación para la delincuencia organizada y un alto riesgo para los presidentes de los comités que, por lo demás, no tenían obligación de trasladar dinero. Aun así, por consideración al sacrificio de sus paisanos, asumen el riesgo.

Llegan al banco y el gerente se muestra sorprendido porque no sabe nada del asunto; el delegado federal se encierra con él durante hora y media, hasta que una comisión de ciudadanos irrumpe en la oficina y exige una explicación. Finalmente, se acuerda que cada uno de los presidentes endosen el cheque y recojan el efectivo en la base aérea militar de Ixtepec. En el banco los tienen de once de la mañana a seis y media de la tarde, siete horas y media.

Cada uno sale con dos copias del cheque y el sello de “pagado”, pero sin un sólo peso en la mano. Desde que parten hacia Salina Cruz, Paco Piza se hace ojo de hormiga.

Mientras tanto, a la gente que hace fila en las nueve secciones de Juchitán le dicen que van a pagarle a las cuatro de la tarde; a sus representantes les dicen que a partir de las seis pueden pasar por el dinero a la base aérea militar; salen del banco a las 18:30 y los llevan a la base aérea militar. En el “centro de comando” hay una mesa de presidium y varias sillas que no alcanzan para que todos tomen asiento. En el presidium hay funcionarios estatales y el delegado federal; hay también un jefe militar y uno de la policía federal. El solemne y ceremonial ambiente sirve para enmarcar un anuncio: No hay dinero.

Salvo Paco Piza, los funcionarios estatales señalan al delegado federal como responsable de todo y dicen que ellos pueden ayudar a resolver el embrollo, como lo han hecho antes con la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) para el mismo asunto. El aplausómetro indica que hay partidarios de los personeros gubernamentales entre los presidentes de los comités ciudadanos.

Por su parte, alguien hace correr el rumor entre la gente formada en Juchitán de que la presidenta municipal, Gloria Sánchez López, ha ordenado que se vayan a sus casas y que el pago se haga hasta el día siguiente. Cunde un legítimo enojo, pero el ayuntamiento disipa el rumor a las cuatro de la tarde con un comunicado de indignación por la falta de seriedad de los funcionarios estatales y federales.

El rumor deja en evidencia la perversidad intrínseca del gobierno en los dos niveles superiores al ayuntamiento, pero resulta efectivo entre la gente del pueblo por el descontento acumulado con el gobierno también a nivel municipal, por múltiples y conocidas razones.

Algunos pobladores de la segunda sección bloquean la entrada este de Juchitán y exigen que se les pague.

A las 19:20, un temblor de 5.5 grados (proveniente de Salina Cruz, casualmente) dispersa a la mayoría de la gente que tiene más de 48 horas formada, salvo en la segunda y la sexta secciones, donde se mantiene haciendo fila; de ahí que los representantes de esas secciones decidan quedarse en la base aérea militar para salir hasta tener el dinero para sus vecinos.

Los demás suben a los autobuses y regresan a Juchitán cansados y con las manos vacías, después de trece horas y media de engaños, de que los llevaran y trajeran como manada de animales, de que los pastorearan por toda la región, mientras sus representados esperaban día y noche, noche y día, 24 horas más, haciendo fila.

De nuevo, quince minutos antes de la medianoche, Vicente Marcial Cerqueda, presidente de comité, recibe una llamada de la Semarnat para que se presente en media hora –¡bromas aparte!– en la base aérea militar de Ixtepec. Chente reprime una mentada de madre al funcionario federal y responde que ya basta de tanta burla, que los espera a las nueve de la mañana, como informaron en el templete del centro de comando.

Ningún funcionario se hace responsable, todos se lavan las manos luego de lanzarse la pelota unos a otros entre ellos, pidiendo comprensión.

La gente se fue humillada y frustrada, pero con la esperanza de que los mismos burócratas lleguen con el dinero a las nueve de la mañana de hoy sábado 14 de octubre.

(Continuará…)


«Ya nunca seremos los mismos»

Segunda parte

Mientras tanto, los velorios tienen lugar en la vía pública por temor a las réplicas o por la destrucción de la casa que habitaba el hoy difunto; las calles heridas por la devastación son escenario de cortejos fúnebres como parte de la cotidianidad emergente; sus expresiones de luto y tristeza –llantos y canciones, por ejemplo– coinciden con otras procesiones funerarias en los dos panteones municipales, ahora más concurridos que nunca y, para colmo, dañados por el terremoto; el más viejo se llama Domingo de Ramos y está en la primera sección, cerca del Hospital General; el otro tiene por nombre Miércoles Santo y está en la octava sección Cheguigo.

Suceden 10.5 réplicas por hora en promedio, de 4, 5 y 6 grados. A 24 horas del terremoto, se cuentan 36 muertos, más de 300 heridos y unas 260 réplicas, que aumentarán a dos mil, siete días después.

Las familias pernoctan en sus patios o en la calle por temor a las réplicas y para proteger sus pertenencias de la posible rapiña, o por su propia condición damnificada; otras acampan en canchas de baloncesto o balompié, otras más lo hacen en los parques y las plazas, y muchas otras en los albergues acondicionados en las escuelas todavía servibles, aprovechando que no hay clases. La Casa de la Cultura, con tradición de ser albergue durante desastres naturales como la inundación de 1993, está colapsada esta vez.

Las redes sociales son el medio masivo para dar a conocer la situación en toda o casi toda la región y las necesidades más apremiantes de los afectados; con ligeras variaciones, urgen medicamentos y material de curación, asistencia médica, alimentos no perecederos y agua potable, croquetas, productos de higiene y limpieza, colchonetas, cobijas o cobertores, lámparas y pilas, cinta adhesiva, cajas de cartón, rescatistas de otras partes del país…

La solidaridad de la sociedad civil no se hace esperar: en diversos puntos del territorio nacional y hasta en otros países del mundo (desde la República bolivariana de Venezuela hasta el Estado sionista, genocida y terrorista de Israel) se organizan brigadas médicas y de rescate, que arriban a Juchitán para cubrir desde allí todo el Istmo oaxaqueño, desplazándose también a otros municipios golpeados: proliferan centros de acopio, se dan a conocer cuentas bancarias para recibir donativos de cualquier parte del mundo…

No obstante, se enfila una crisis alimentaria, pues la comida se reduce a lo que tenían los pobladores en sus casas y lograron rescatar; al acabarse, hay desbasto, pues las tiendas grandes y los restaurantes no abren sus puertas al público; tampoco hay mercado tradicional por el colapso de sus instalaciones.

Entre la desorganización, la improvisación y la mala leche de algunos, parece que los cargamentos de víveres y demás llegan a manos equivocadas. Abundan denuncias en las redes sociales: que la ayuda humanitaria es acaparada por tenderos o termina en bodegas de partidos políticos para repartirla como despensa con sus respectivos membretes al calor de la próxima campaña electoral (el PRD compite con el PRI en esta rapiña y lo supera desde el poder local), que la presidenta municipal Gloria Sánchez López, de extracción perredista, desvía una parte y otra la entrega con criterios clientelares; si eso hace con los víveres, cabe sospechar que también con el dinero. Cámara en mano, un grupo de mujeres sorprende a hombres que descargan dos camiones de acopio humanitario en la casa del secretario municipal Óscar Cruz López.

En las redes sociales abundan también testimonios de angustia y desolación por la súbita pérdida de todo cuanto poseía la gente pobre. Algunas de estas expresiones son desgarradoras, como gritos desesperados que piden auxilio.

–Peña Nieto llegó rapidísimo en helicóptero a Juchitán; así debía de llegar la ayuda, ¿no? Pero no llega –protesta una señora, cuya comparación resume el abismo entre gobernantes y gobernados.

La destrucción telúrica no hizo distinciones entre ricos y pobres, arrasó con sus casas más o menos parejo, pero quienes acaparan lo que llega para todos son los mismos que acaparan capital en detrimento del pueblo, a expensas del trabajo y la precariedad de los demás.

Entre tanto, el levantamiento de los escombros y el cascajo con palas, unas mecánicas, otras manuales, abre paso a las demoliciones, unas con maquinaria pesada, otras con zapapicos y mazos; en casos intermedios, personas, bestias o carros tiran de sogas amarradas a muros o restos de muros inestables, esfuerzos a los cuales sigue la recolección otra vez con palas…

¿En dónde está el gobierno?

El 11 de septiembre, a cuatro días del terremoto, habitantes de la colonia «5 de Abril», ubicada en las inmediaciones del centro de la ciudad, bloquean la carretera Juchitán-Ixtepec para exigir al gobierno del estado y al ayuntamiento municipal que atiendan sus necesidades; casi un centenar de personas informan que peligran sus vidas y las de sus familias ante la falta de alimentos, principalmente. En esa colonia popular, unas 120 familias viven a la intemperie, a expensas de las víboras, desde la medianoche del terremoto.

Agencias municipales de Juchitán como Santa María del Mar, en la zona huave o ikoot’s, continúan incomunicadas, mientras pobladores de Chicapa de Castro y Álvaro Obregón denuncian el mismo “abandono gubernamental”.

A mediados del mes comenzarán las lluvias y la gente que sigue a la intemperie requerirá, entre otras cosas, de lonas en abundancia y plástico grueso, cuerda o mecate, cosas que pueden abastecer a tiempo las voluntades solidarias, pues la prioridad del gobierno local es el palacio municipal, su propio beneficio y su propio bienestar.

***

Además de la solidaridad efectiva, la que se asegura de que los víveres y demás lleguen a quienes lo requieren con más urgencia, un atisbo de regreso paulatino a la normalidad, aunque nunca será como antes, es también un respiro: algunos comerciantes comienzan a traer comida –carne y pescado, huevo y queso, fruta y verdura, totopo y tortilla– de Oaxaca de Juárez, capital del estado, y otros lugares, para venderla frente al palacio de gobierno, en el Parque Municipal Juchitán; este parque albergará quizás a una parte del nuevo mercado popular en la construcción de lo que sería una nueva normalidad, con diferencias formales y sustanciales a la vida anterior, sobre todo por la asimilación de una experiencia inesperada y brutal, para la que no estaba preparado el pueblo ni el gobierno, a pesar de su pasado más o menos reciente, que ha sido intenso.

Por lo que veo, la gente de Juchitán ha cambiado en relación con la que, hace casi treinta años, conocí al calor de una contienda electoral y el regreso de la COCEI al poder municipal, ahora en alianza con el PRD. A partir de la medianoche del 7 de septiembre opera un cambio más rápido, quizás en otra dirección. El tiempo lo dirá.

La reconstrucción de Juchitán, ciudad heredera de los antiguos binnizá, en la medida que recurra de nuevo al trabajo comunitario, puede unir, cohesionar y fortalecer al pueblo. El gobierno local y los partidos políticos pueden dividirlo y debilitarlo, deliberada o inconscientemente. El tiempo tiene la palabra.


«Ya nunca seremos los mismos»

Primera parte

Jueves 7 de septiembre a partir de las 23:49 horas. Un terremoto de 8.2 grados en la escala de Richter, con epicentro en el golfo de Tehuantepec, frente a las costas de Tonalá, Chiapas, sacude al sur y al centro de México durante 87 segundos, casi un minuto y medio. El sacudimiento, que abarca doce entidades federativas en total, contando a la Ciudad de México, se extiende más allá de la frontera con Guatemala hasta El Salvador y Honduras. Las regiones más golpeadas son el Istmo oaxaqueño y la costa de Chiapas, en ese orden y, en menor medida, los estados de Tabasco y Veracruz.

Juchitán, zona cero

Juchitán de Zaragoza, la capital política y cultural del Istmo, sufre los mayores estragos; las primeras imágenes que aparecen ante los ojos del mundo en la televisión y las redes sociales muestran derrumbada la mitad del palacio municipal; en sentido estricto, es la tercera parte del edificio, la segunda parte de la planta alta, que tenía debajo una porción del Mercado «5 de Septiembre» con alrededor de 50 puestos de comida, ahora sepultados. El emblemático edificio fue construido en 1860, así que 157 años de historia se vinieron abajo. El resto del inmueble, que se mantiene de pie, tiene daños estructurales, por lo que se contempla su demolición.

Todo el municipio –cabecera, rancherías y agencias municipales, con alrededor de 150 mil habitantes en total– queda sin luz eléctrica; en la oscuridad de la medianoche, un reportero de la televisión local describe la situación, mientras alguien levanta de las ruinas una bandera de México en perfecto estado y planta el asta sobre la desolación; la imagen del estandarte nacional que ondea con el viento en la penumbra y lo más alto del promontorio de escombros se convierte de pronto en icono por su fuerte simbolismo, y recorre el mundo.

La policía municipal, Protección Civl y los bomberos, entre otras corporaciones y brigadas de auxilio, no se dan abasto. Los vecinos se movilizan para sacar a la gente atrapada bajo los escombros y llevar a los heridos al Hospital General «Dr. Macedonio Benítez Fuentes», que está devastado; más del 90 por ciento de la estructura hospitalaria queda inservible, por lo que son evacuados los pacientes sobre sus camillas para que el personal médico los atienda en la explanada y el patio, a donde siguen llegando lesionados que se cuentan por decenas y quizá centenares durante la madrugada. El espacio es enorme, pero aun así es rebasado por la aglomeración, de modo que algunas personas reciben atención médica en la calle. Esa noche mueren allí quince personas, cuyos cuerpos son retirados de inmediato.

Este nosocomio se llama general, pero es regional en la medida que atiende a la región del Istmo, principalmente a las agencias municipales de Juchitán –Álvaro Obregón, Chicapa de Castro, La Venta, La Ventosa y Santa María del Mar–, además de los municipios cercanos y menos urbanos, como El Espinal y Santa María Xadani, cuando los enfermos pueden trasladarse.

A nueve cuadras del hospital, mueren cuatro personas al desplomarse el Bar Jardín, y fallecen dos huéspedes bajo el techo del hotel Juchitán. El Hotel del Río, en las afueras de la ciudad, se viene abajo y sepulta, entre otros, a la propietaria, que no sobrevive.

En las secciones séptima y novena, históricamente las más marginales del municipio, las casas son muy viejas en la mayoría de los casos, por lo que no resisten la violencia telúrica y se desmoronan; las que siguen de pie lo hacen con fragilidad y un equilibrio precario. Luego del derrumbe y el apagón, cuando los pobladores intentan sobreponerse, ocurre una serie de explosiones por las fugas de gas.

Media hora después del terremoto, sucede una réplica de 6.1 grados, que será la de mayor intensidad. Además de los muertos, heridos y desaparecidos, hay víctimas de pánico.

Al amanecer, las imágenes son impactantes y deprimentes. Del centro a la periferia, casas, establecimientos comerciales y edificios de diversa índole se reducen a escombros. Saltan a la vista, por alucinantes, los pisos altos con inclinaciones de unos 180 grados. Algunas casas parecen intactas desde la calle, pero por adentro se aprecian hoyos en el techo y grietas o cuarteaduras en las paredes, además de cascajo sobre los muebles y en el suelo. Sobre las banquetas hay también escombros y árboles caídos. En las orillas de calles y avenidas yacen automóviles aplastados por pedazos de fachadas y postes. El pavimento de las calles está roto, inclusive abierto. Hacia las afueras, carreteras y puentes con grietas o, de plano, destruidos.

La Escuela Primaria «Centro Escolar Juchitán», fundada en 1938 por el general Lázaro Cárdenas y emblemática de Juchitán por ser la más grande del Istmo, se halla totalmente devastada. En el templo de San Vicente Ferrer, patrón de Juchitán, junto a la Casa de la Cultura, los muros están derruidos o rotos, ha caído entera una de sus torres y, en la otra, se mantiene en vilo una cúpula, como para venirse abajo con alguna de las réplicas. Son algunas de las edificaciones más antiguas desde los cimientos, con reparaciones, arreglos o remodelaciones posteriores de la obra original hasta nuestros días.

El ogro filantrópico

En la mañana del viernes 8 de septiembre, arriban el ejército federal y la Marina, que activan el Plan Nacional de Respuesta MX y rescatan de las ruinas a personas con vida o recuperan sus cadáveres; opera un equipo especial de la Marina, compuesto por 25 socorristas y tres perros rastreadores, uno de ellos hembra de raza labrador, y dos pastores belgas…

En general, todo cuanto depende del gobierno en cualquiera de sus tres niveles sucede con retraso y es insuficiente. Las vidas que salvan las fuerzas armadas en su ostentoso despliegue y su operativo escenográfico (la friolera de tres o cuatro personas en total) no son más que las rescatadas por bomberos y paramédicos sin tanto alarde. Los Topos de Tlatelolco, brigada histórica de rescatistas voluntarios, realiza una discreta pero heroica labor de salvamento, a pesar del trato recibido y el comportamiento gubernamental.

Más de mil 800 soldados son distribuidos en la región y su “labor social” se reduce a remover y levantar escombros. Se habla de repartir despensas y hay imágenes de soldados descargándolas de aviones y camiones militares, pero no existen testimonios (auténticos sin lugar a dudas) en las redes sociales al respecto. Quizás hubo algo de “ayuda humanitaria” en este aspecto, pero nomás para la foto y el video que verá después el mundo por televisión.

El censo gubernamental de inmuebles afectados por el terremoto, para empezar, burocratiza y retrasa literalmente al máximo “los apoyos” monetarios del Fondo de Desastres Naturales (sic), pero un cálculo preliminar contabiliza más de 5 mil casas con afectaciones graves, dato que no es confiable, pues los soldados califican superficialmente los daños, sin entrar a las casas. En realidad, todas las casas, sin excepción, están dañadas en alguna medida, sea con daños totales o parciales. El censo preliminar contabiliza también alrededor de 50 mil damnificados, pero no abarca más allá de la cabecera municipal.

Como siempre, la visita oficial que realizan los titulares del Ejecutivo federal y del estado, así como de las secretarías concernientes y sus comitivas, limita su función a la emisión de promesas y al baño de pueblo, que aprovecha la ocasión para una sesión de fotos. Gracias a la demagogia declarativa, el 7 de septiembre será oficialmente «Día de luto nacional» y, para efectos inmediatos, se declara también «Zona de desastre» a la región. ¡Uf, qué alivio! Después viene la ocurrencia totalitaria de que las fuerzas armadas repartan el acopio de la sociedad civil.

Segunda parte


La tristeza del sauce

Continuación de Tiempo que sangra

Si acaso he sido vuelo que desanda la noche,
camino a la deriva, recodo en lontananza,
vereda pedregosa de la vida,
sendero de la muerte camuflada,
nunca tuve por templo laberintos mentales
ni oscuras obsesiones
que urdieran telarañas en las febriles horas,
como colmo de ciénagas hediondas,
como palmo de mierda contenida;
nunca oculté mi rostro ni el rastro de mi especie,
la del anonimato, sino su magra máscara
de ceniza en la frente con polvo en la mirada;
sacrifiqué mi sueño para vivir la noche,
su derroche de calma en el remanso,
romance con su dédalo sombrío,
caminata nocturna que atraviesa
la penumbra de calles empedradas,
renuncia triste al sol de la mañana
para cerrar los ojos.
Las estrellas dormidas en los charcos
no despiertan,
se disipan al paso de la noche
y el borracho.

Si acaso he sido cierzo que sacude los sauces,
borrasca del otoño que arranca la corteza
de los mejores árboles,
alfombra de hojas secas que levantan el vuelo
y el viento las transforma en mariposas,
hojas del calendario que vuelven a las ramas
de los robles y abetos,
ahora estoy enfermo de gnomos, elfos, trasgos,
duendes de la locura,
zombis que despedazan esqueletos,
fantasmas del delirio que invaden las tinieblas,
cronopios que agonizan y ánimas que murmuran
un sórdido secreto,
pesadillas que hieden al veneno cobarde
que ataca mientras duermo
y entonces sobreviene
la obligada vigilia tras el aciago insomnio,
las vísceras del odio se retuercen
y azuzan la ebriedad de mis demonios,
anidan en mi pecho las aves de rapiña,
los muérdagos respiran, dilucidan
«los motivos ocultos de los actos nonatos»,
instintos asesinos, traiciones maternales.

Si el mundo fuera espacio y el espacio creciera
como extensión del tiempo y de la mente
carente de rencor acumulado,
mi vocación sería celeridad de vuelo,
visión del horizonte sin metáfora,
pero soy un estanque, marasmo permanente,
cuenta del tiempo muerto y sus inercias,
pérdida de la cuenta de la pérdida,
cúmulo de cansancio, paso eterno.

Voy de mi soledad a tu silencio
como rumor del viento entre las tumbas,
como grito de angustia en el desierto,
como huella en los médanos efímeros
donde repta la ruta del abismo,
como arena en la playa donde escribí tu nombre
borrado por las olas del tsunami,
como surco barrido por un hálito,
presagio de tormenta causante del naufragio,
como viento que gime tras la puerta
y entra por las ventanas de tu casa…
¿No entiendes que soy yo, querida musa,
la nube degradada que derrama su llanto
cuando llueve,
chorro que languidece,
melancólico sauce que llora inconsolable
para volver al cauce de los ríos,
para inundar de lágrimas fluviales
sus volubles afluentes y caudales?
¿No entiendes que soy yo, diva querida,
la tristeza del viento y de los sauces,
páramo desolado, miseria soterrada,
sombra bajo la lluvia, lluvia de soledades?
Pero al cerrar los ojos y pensarlo,
soy la cálida mano que acaricia tus sueños,
la que acude a tu auxilio,
la carta recibida en el exilio,
la pauta del recuerdo que plasmas en palabras,
la pausa del instante cautivo en la memoria
cuando vuelve al presente con retraso,
la sangre del torrente y del ocaso.
¿Lo comprendes ahora?

 


Magda Davitt

Identidad propia

¿En dónde comienza mi admiración a la cantante y compositora irlandesa Sinead O’Connor, ahora Magda Davitt? Quizás en su calidad musical como punto de partida; quizás en el momento que se rapó la cabeza para siempre al advertir que la sociedad de consumo, a través de sus medios de difusión, pretendía convertirla en símbolo sexual; quizás en su rechazo al Grammy (no obstante que inauguraba con ella la categoría de música alternativa) por considerar que premiaba más el éxito comercial que la calidad artística; quizás en la prohibición de que un concierto suyo en Estados Unidos comenzara con el himno nacional de ese país y su amenaza de hacer mutis si le era impuesto; quizás en el simbólico momento que rompió una foto del Papa Juan Pablo II y gritó “lucha contra el verdadero enemigo” frente a las cámaras de televisión durante un programa de “máxima audiencia” en vivo, también en Estados Unidos; quizá cuando respondió al abucheo en el Madison Square Garden gritando la canción War, de Bob Marley, que había cantado a capela en aquel programa de televisión; quizás al declararse partidaria del Ejército Republicano Irlandés y festejar después la independencia de Irlanda; quizá desde la continuación de su protesta contra el abuso sexual de niños por curas pederastas y la complicidad encubridora del Vaticano; quizá desde que empezó a denunciar los abusos y maltratos de sus propios padres; quizá desde su defensa del derecho al aborto; quizá desde el reconocimiento público de su propia bisexualidad; quizá desde su crítica y su denuncia de la sociedad de consumo, algo que los medios difusores de chismes reducen a la fricción con cantantes representativ@s del vacío y la superficialidad…

Todo eso tiene su propia historia de pormenores importantes y su contexto no menos trascendental, cuya omisión hace imposible entender cada uno de los actos de rebeldía temeraria que los seres mediocres, insignificantes y cobardes confunden con la secuela del maltrato en la infancia, según los diagnósticos siquiátricos. Las mujeres y los hombres inconformes con el mundo suelen vivir rodeados de una incomprensión aplastante y, a menudo, son tildados de locos, “conflictivos”, protagónicos en busca de notoriedad… ¿Por qué no habría de inconformarse y rebelarse contra el mundo, empezando por su familia, una mujer con más dignidad y sensibilidad que la gente ordinaria, si el mundo es un cúmulo de aberraciones execrables.

Ahora, inspirada en los “afroamericanos” que, además de las cadenas, se quitaban los nombres de esclavos, ella se ha cambiado el “nombre patriarcal” de Sinead O’Connor por Magda Davitt, después de hacer las revelaciones familiares que he publicado aquí en cuanto suceden. Un acto de ruptura radical a los 50 años de edad. Admirable.



La causa de mi creciente admiración en este caso es que una mujer hermosa decida cantar y componer música alternativa de gran calidad y desafiar al poder criminal con actitudes y comportamientos rebeldes, subversivos, inclusive revolucionarios, además de temerarios, valientes y “terriblemente honestos”, como diría Vanessa Bauche. Eso es obvio. Pero también hay un antecedente familiar: ella es sobreviviente del divorcio de sus padres (algo estigmatizado por el conservadurismo católico de Irlanda), así como del maltrato que sufrió en la infancia, primero por parte de sus padres y después por el colegio-reclusorio en donde fue internada para castigar y reprimir su rebeldía. Al protestar por el abuso sexual de curas pederastas y el encubrimiento del Papa y la jerarquía católica, lo hacía también por el maltrato y el abuso de los que fue víctima ella misma. Pero algo tan fácil de comprender por alguien medianamente informado, sensible y solidario, es más bien imposible para la turba irremediablemente aturdida por la religión. Cuando ella era víctima de vejaciones y abuso sexual en su infancia, buscaba refugio en Dios, a quien prometió que, si lograba salir de ese infierno, denunciaría con todas sus fuerzas a “quienes usan el nombre Dios para hacer el mal”, y empezó por el principal encubridor de la pederastia en el Vaticano, organización a la que acusó de ser un “nido de demonios”. Pocos años después de aquel escándalo en el mundo del espectáculo, y el veto de por vida en la televisión gringa, Sinead se ordenó sacerdotisa para “rescatar a Dios de la religión”, ordenación que, desde luego, desconoció el Vaticano y la excomulgó.



Desde que Sinead O’Connor, ahora Magda Davitt, publicó un video en el que habla entre lágrimas y a bocajarro de su soledad, su enfermedad y su crisis en general, me empapo obsesivamente de todo cuanto se refiere a ella y, en la búsqueda, antes de sus revelaciones familiares con dos cartas a su padre, tuve este gran hallazgo, una auténtica joya que también me permito compartir. Se trata de un texto escrito por ella en abril de 2010 y publicado en español por El País (diario que ahora sirve y obedece a la estrategia mediática de Washington, el Pentágono y la CIA contra el pueblo y el gobierno de Venezuela, entre otras cosas). Si alguien no conoce a Magda Davitt, en aquel entonces Sinead O’Connor, ni es capaz de intuir las razones de su rebeldía y su temeridad, se quedará boquiabierto ante la valentía y la honestidad con que denuncia la hipocresía y la incongruencia criminal de la iglesia católica y el Vaticano ante los abusos sexuales de miles de niños, particularmente irlandeses y gringos, por curas pederastas. El texto es también un testimonio personal, un relato en primera persona de su propia experiencia, lo que añade valor a la denuncia. Los errores de sintaxis, sobre todo hacia el final del texto, son atribuibles a la traducción.

Una variante brutal del catolicismo



Yo soy misántropo y, si acaso tengo algún tipo de fe, la deposito en los seres excepcionales.



Más revelaciones

Sinead O’Connor sigue haciendo revelaciones personales y denuncias públicas, en este caso, de la conducta sexual de su padre. Ella misma es producto de una violación sexual, nos dice. Luego de confesar en un video sus impulsos suicidas y dar un testimonio desgarrador de la crisis desolada por la que atravesaba y seguía padeciendo al hacer público un segundo video (nítida y desnuda expresión de su ruina, con un aspecto decrépito a los 50 años de edad), la cantante y compositora irlandesa recibió “tratamiento de trauma” durante las semanas recientes, algo que la llevó a la decisión de hacer estas revelaciones.

De nuevo en su cuenta personal de Facebook, Sinead publicó un párrafo en los primeros minutos del 30 de agosto (hora de México), y una segunda carta dirigida a su padre unas horas después. Ambos textos se orientan en el mismo sentido y, como siempre, sin rodeos o circunloquios ni eufemismos suavizantes ni sutilezas de ninguna especie, tienen un lenguaje crudo y directo, un tono áspero por su comprensible carga de rencor. Salvo por la declaración de amor a su madre, tanto el contenido como la forma en que está escrito parecen buscar el efecto de un balde de agua fría, arrojado a la cara, o por lo menos dejan un mal sabor de boca.

El traductor de Facebook está peor que nunca, así que de nuevo hice mi propia traducción. Va pues, primero ambos textos en inglés y, enseguida, mi versión en español.


I need to make this disclosure. Because I don’t believe any more in protecting the perpetrator and demonizing the victim/s (of which I am one). Until 1990 rape was legal within marriage in ireland. Hard to believe but it’s true. What’s also hard to believe but is true, is that I am the product of the rape of my mother by my father. He will lie of course, most likely as usual via my siblings (who didn’t witness the rape) and claim I am lying. But watch closely. He will not sue. Because he knows I can subpoena the transcripts of every court case that went on between my parents between 1974 and 1975. And he doesn’t want my poor mother’s voice heard. Why am I disclosing this now? Because I have received trauma treatment over the last few weeks and have learned my mother’s voice deserves hearing. I love you Mammy. With all My soul. He didn’t get away with it. Because I am brave, and honest, and I love you. And I came into this world to protect you. My father also beat my mother. She naked, he dressed. I had him arrested for it at age four. It’s a matter of public record. Fuck him. She deserves to be heard and believed, like any other victim of domestic violence or rape. And all she did do me was what he did to her. May she Rest In Peace until I can hold her in my arms.


Letter To My Father

Mr O’Connor

In your drinking days, during my second wedding, you felt up a woman,s breasts. What you failed to notice was that woman was my mother in law, who told my husband about it, crying.

In your drinking days you also one night, the night of your brother Billy (who sexually molested me once)’s party, you imagined I was my mother and started trying to kiss and hug me outside the gate of your house.

Then you snapped out out of it saying “Oh youre not Marie! But you’ll hug me, won’t you?

I was pregnant with one of my sons at the time and you made lewd remarks about my breasts. While making sucking sounds. So I know my mother in law was not lying. You’re a tits man.

You raped my mother in your drinking days and that is how I was conceived.

And what you and she fought about all those years, so selfishly in front of your children, was your drunken sexual misconduct within and without the marital home.

You are a sexual molester and a rapist.

Don’t imagine you’ve gotten away with it.

Neither imagine that any of the “many women” you boast will be at your funeral will be there for any other reason than to make sure you’re actually dead.

Your ex daughter.


Necesito hacer esta revelación. Porque ya no creo más en proteger al perpetrador y demonizar a la/s víctima/s (de las cuales soy una). Hasta 1990 la violación sexual era legal dentro del matrimonio en Irlanda. Es difícil de creer, pero es verdad. Lo que también es difícil de creer, pero cierto, es que soy el producto de la violación de mi madre por mi padre. Él mentirá, por supuesto, muy probablemente como de costumbre a través de mis hermanos, que no fueron testigos de la violación y afirman que estoy mintiendo. Pero él observa atentamente, vigila de cerca. Y no demandará. Porque sabe que puedo citar las transcripciones de cada caso judicial que ocurrió entre mis padres en 1974 y 1975. Y no quiere que se escuche la voz de mi pobre madre. ¿Por qué estoy revelando esto ahora? Porque he recibido tratamiento de trauma durante las últimas semanas y he aprendido que la voz de mi madre merece ser oída. Te amo, mami. Con toda mi alma. Él no se saldrá con la suya. Porque soy valiente y honesta, y te amo. Y vine a este mundo para protegerte. Mi padre también golpeó a mi madre. Ella desnuda, se vistió. Lo hice arrestar por eso a los cuatro años. Es una cuestión de registro público. Que se chingue. Ella merece ser escuchada y creída, como cualquier otra víctima de violencia doméstica o violación. Y todo lo que me hizo fue lo que le hizo a ella. Que ella descanse en paz hasta que pueda tenerla en mis brazos.


Carta a mi padre

Sr. O ‘ Connor

En sus días de beber, durante mi segunda boda, sintió usted los pechos de una mujer. Lo que no notó es que esa mujer era mi suegra, quien se lo dijo a mi marido, llorando.

En sus días de beber, también una noche, en la fiesta de su hermano Billy (que me molestó sexualmente a mí una vez), se imaginó usted que yo era mi madre y trató usted de besarme y abrazarme en la puerta de su casa.

Luego salió usted de ella, diciendo: “Oh, no eres Marie, pero me abrazarás, ¿verdad?”

Yo estaba embarazada de uno de mis hijos en ese momento y usted hizo comentarios obscenos sobre mis pechos, además de sonidos de succión. Por eso sé que mi suegra no estaba mintiendo. Es usted un hombre de tetas.

Violó usted a mi madre en sus días de beber y así fui concebida.

Y lo que usted y ella pelearon durante todos esos años, tan egoístamente delante de sus hijos, fue su mala conducta sexual de borracho dentro y fuera del hogar conyugal.

Es usted un acosador sexual y un violador.

No se imagine que se ha salido con la suya.

Tampoco imagine que cualquiera de las “muchas mujeres” que usted se jacta de que estarán en su funeral estará allí por cualquier otra razón que no sea asegurarse de que usted está realmente muerto.

Su ex hija.