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Micro realidad

El legado

Había una pareja que, a partir de su identificación ideológica y sus fuertes lazos de unidad, se puso un membrete panfletario para participar en el lucrativo negocio de la prostitución política; tuvo muchos vástagos y, con el paso de lustros y décadas, uno de los hijos se unió a la causa de los padres, de modo que la organización creció y siguió creciendo cuando, al paso de más lustros y décadas, uno de los nietos se unió también a la causa de los abuelos, y vino el homenaje a la perseverancia y la tenacidad, la unidad inquebrantable, los principios y los fines, todo inflexible y puro en teoría. La pareja fundadora de la organización murió al pie del cañón, en pie de guerra, y su legado es conocido por las nuevas generaciones de activistas que ven el imaginativo membrete de panfleto en las redes sociales, con cuentas administradas por el hijo y su pareja, el nieto y su pareja. “¡Seguimos unidos y cada vez somos más! ¡La lucha sigue! ¡Venceremos!” –reza el perfil de la empresa.

El anatema

“Pero queremos dejar claro –dijo el gran líder– que nos referimos a la prensa y no a la policía con gafete de prensa”. Entonces todos aplaudieron con entusiasmo fanático: frenético y estridente, incluidos los incontables emisarios de corporaciones policíacas y militares que trataban de pasar desapercibidos; sólo se abstuvo alguien por disentir de la fórmula discursiva y advertir su fracaso, alguien que ahora es señalado por todos desde la sombra: ¡Policía!

Los universitarios progres

Reunidos en Sanborns, llevaban puestos blue jeans Levi’s y tenis Nike, y fumaban Marlboro en el área de fumadores; pusieron sus dispositivos Apple en la mesa, pidieron Coca Cola y Banana Split, y se aventaron cinco horas disertando en tono yupi sobre la vigencia del marxismo y la revolución socialista.

El amor obligatorio

–¡Debes amar a tu país! –sentenció el profesor de civismo, señalando con un dedo flamígero el rostro de su alumno, a quien inculcan “amor” desde entonces con la hiriente disonancia de tambores y trompetas, obligándolo a marchar en solemne ceremonia de corte militar, cuando él todavía no despierta del todo, pesadilla semanal que recordará con rencor durante décadas, una vez liberado, y optará por el odio y la violencia retroactiva como efecto directo, no colateral, de asociar el verbo “amar” con la imposición de nociones demagógicas y vacuas, obligaciones irracionales, así como el sustantivo “país” con ausencia de contenidos y significados reales, acumulación de vacío y verborrea, y preferirá vivir por su parte a morir por la patria.

Degradación privada

El Chupacabras vendió Telmex a su prestanombres, que primero reemplazó a los humanos por máquinas y luego contrató a miles de autómatas infrahumanos que, además de creer en el mito de la infalibilidad sistémica y obedecer a ciegas, son baratos. Desde entonces, mi contestadora telefónica recibe hasta diez llamadas que, a veces con voz grabada, me cobran durante una semana o más, después de que pago muy caro por un mes de servicio incompleto y pésimo.

(Esta historia continuará…)

Democracia

Érase un restaurante llamado México en el que había dos opciones de bebidas: Coca Cola y Pepsi, pero algunos comensales no querían beber eso; entonces Coca Cola se mezcló con Pepsi y surgió así «la izquierda»; luego Pepsi mezclóse con Coca Cola y surgieron los «candidatos independientes»; unos cuantos millones de pendejos creyeron ser electores de sus bebidas; los dueños del restaurante les dieron a comer mierda, y ellos bebieron y vivieron infelices para siempre. Fin.

Perpetuación de la enfermedad

Hubo dos candidatos en la elección municipal. El primero declaraba: “Soy orgullosamente mexicano; amo a mi país”, mientras el segundo espetaba: “La naturaleza del mexicano es una porquería y por eso México perpetúa todos sus males, en vez de erradicarlos de raíz”. Como era previsible, el candidato nacionalista ganó con el cien por ciento de los votos, y el oponente confirmó el acierto de su diagnóstico.

El votante

Al ensuciar su dedo, limpió su conciencia y, cuando despertó, el dinosaurio era él.


El demente

Érase un candidato a presidente de México que, para acabar con la corrupción, ofrecía perdonar a los corruptos y, para acabar con la violencia, ofrecía perdonar a los capos del crimen organizado, y todo era perdón en su programa de impunidad llamado Proyecto de Amor y Paz 2018.

Calabaza

El 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe, se registró AMLO como candidato del partido Morena del Tepeyac y envió una carta a los Reyes Magos en la que decía: “Prometo ser buen priista si me dejan llegar”. Pero llegó el esperado 6 de enero y San Peje se quedó esperando su regalo.

La contienda

–¡Respetable público: Lucharaaán a dos de tres caídaaas sin límite de tiempo, en esta esquinaaa el PRI original y, en esta otraaa, su copiaaa “morena”!

En campaña

Un escalofrío invadió mi cuerpo al ver el Zócalo infestado por una desbordante y aplastante masa de zombis. En el templete, los arengaba El Peje.

Masoquismo

La moda zombi alcanzó tal desproporción que, en México, por ejemplo, formaron partidos políticos y ganaron todas las elecciones.

En México

La epidemia zombi se generalizó y terminó por identificar y unir a los infectados, que ahora la llaman nacionalismo.


Obnubilación

El Maratón Guadalupe – Reyes fue creado por el Diablo para que sus abyectos súbditos en México pudieran engendrar la nueva Ley de Seguridad Interior, también llamada Ley de Represión Interior, pues en vísperas de la próxima sucesión presidencial no estaba programado ningún partido de la Selección Nacional de Futbol.

Mucho gusto

Aquí entre sicópatas, me presento: Causé un genocidio con 121 mil 683 personas asesinadas y más de 26 mil desaparecidas en seis años, según cifras oficiales, y ahora pretendo que mi cónyuge (una buena para nada que ni siquiera sabe hablar) lo continúe.

No es cuento

Los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki tuvieron una réplica mexicana que duró dos sexenios con el nombre de «guerra contra el narcotráfico», un número similar de bajas mortales y 38 mil desaparecidos, pero en versión perpetua y empeorada, pues México se acostumbra siempre a lo que sea y terminó legalizando el genocidio y la barbarie.

Desvergüenza

El Partido presentó en comisiones y al pleno de la Cámara de Diputados un proyecto de Ley para la abolición de la vergüenza y la conciencia, castigando con cárcel y elevadas multas a quien fomente sedición informativa y pesquisas morales cuando atenten contra la falta de principios y valores éticos. [1]


El innombrable

Érase un país tan pobre que ni siquiera tenía nombre ni cultura propia y tan loco estaba el pobre que solía confundir su demencia con democracia.


1. Premonición: Días después de publicado este microrrelato en Tuiter, el Senado de la República devolvió a la Cámara de Diputados el proyecto de Ley de Seguridad Interior, también llamada Ley de Represión Interior, y la Cámara baja envió a la Cámara alta un proyecto de «Ley Mordaza».

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Pinches zombis

zombies

Simulé ser uno de ellos para pasar desapercibido, pero a la hora de comer gente viva entendí que yo había dejado de simular.

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Lo más nefasto de ser devorado por zombis es reconocer, entre sus rostros famélicos, los de mi familia.

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Los zombis se alimentaban con gente viva, las momias caminaban como sonámbulos y yo bostezaba mientras los cerebros del público se hacían pedazos.

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En una película serbia, el horror se tornó bizarro cuando, asediado por los zombis, el protagonista se atragantó de Viagra.

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Aquella película causó la bancarrota de los estudios cuando, a mitad del rodaje, miles de zombis emplazaron a huelga de extras.

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–¡Un ángel! –exclamó alguien.
–¡Te amo! -declaró una muchacha.
Grenouille se había echado encima el perfume y, con pasividad saturnina, esperó a que sus antiguos compañeros de penurias lo devoraran. ¡Hasta sus ropas y zapatos se tragaron los muertos de hambre!

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El homenaje multitudinaria a los grandes veteranos del rock degeneró en catarsis caníbal cuando las hordas zombis irrumpieron en la gradería. No quedó nadie vivo.

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Infestaron el mundo, caminando con la vista fija en las pantallas de sus teléfonos celulares y pasaron del autismo a la muerte cerebral.

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No era un bodrio de horror barato ni un simple problema de lenguaje, sino la realidad mexicana: estaba en tierra de zombis.

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Un escalofrío invadió mi cuerpo al ver el zócalo infestado por una desbordante y aplastante masa de zombis. En el templete, los arengaba El Peje.

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La moda zombi alcanzó tal desproporción que, en México, por ejemplo, formaron partidos políticos y ganaron todas las elecciones.

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En México, la epidemia zombi se generalizó y terminó por identificar y unir a los infectados, que ahora la llaman nacionalismo. zombies


Más brevedades

La muerte que jugamos

Ella ejercitaba su retención visual jugando memoria, y su visión estratégica jugando ajedrez; ampliaba su vocabulario con el scrabble, su lógica intuitiva con el dominó, su malicia con las barajas y… por eso la maté.

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-Las reglas del juego son simples -dijo él-: si ganas la partida, pierdes la vida; si la gano yo, también mueres tú.
Ella entonces lo mató de un tiro.
Fin.

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Molesto de que lo llamaran Guasón, The Joker se cambió el nombre por el de Poker y ahora lo llaman El Cuatro, pero no deja de sonreír (al menos eso cree la gente antes de morir).

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Ingmar Bergman juega con la muerte al ajedrez. Si gana la partida, podrá volver a nuestro mundo y darle jaque mate a Woody Allen.

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El ludópata pasó a probar fortuna en la ruleta rusa y allí sigue, inamovible ante un desfile de oponentes en su último suspiro.

El juego que vivimos

Dominó había sido siempre nombre de personaje femenino en películas de espionaje donde los juegos de apuestas eran acaso de casino, hasta que se cansó de ser objeto sexual y que jugaran con ella. Ahora es un juego más.

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Teníamos juegos de mesa en la cama o el piso antes de llevar siempre un as en la manga para jugar ajedrez con las damas chinas.

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A punto de coronar una reina, el peón decidió que la humanidad había llegado al punto de acabar para siempre con la monarquía.

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Él caminaba como el caballo en un tablero de ajedrez, y ella como el alfil, así que nunca dieron ni un paso juntos.

Ludopatía


Microhorror

david bowieAhora que Suzi Quatro interrumpe mis sueños eróticos, 35 años después de que yo la idolatrara y Pat Benatar ocupara su lugar en mis obsesiones adolescentes, muere David Bowie y, en su honor, el tema de #Microhorror en Twitter es ROCKSTARS. La semana pasada fue horror playero. Vaya pues. He aquí mi aportación:

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El vocalista despedazó una guitarra contra el piso y derribó las torres de bafles, se arrancó la ropa y arrojó los retazos al público, se arrancó también el cabello, los ojos y la piel, aventándolo todo con generosa entrega. Luego hizo lo mismo con sus entrañas y, cuando quedó reducido a los huesos, el baterista lo hizo vibrar, tambalear y caer al piso en partes, a fuerza de tamborazos. Los asistentes se volcaron al escenario con euforia fanática y un ánimo desbordado hasta el colmo… De la banda quedó nomás el espacio que ocupaba. Fue una noche memorable, sobre todo por las reliquias que llevamos a casa.

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El público imaginaba que la estrella precursora del rock había resucitado joven como supuestamente murió, pero el mítico personaje no había muerto y se presentó al concierto una momia.

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La banda favorita del público racista vestía siempre de piel negra porque negra era la raza humana que la nutría también de vísceras y sangre para saciar su hambre y su sed.

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El homenaje multitudinario a los grandes veteranos del rock degeneró en catarsis caníbal cuando las hordas zombis irrumpieron en la gradería. No quedó nadie vivo.

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En su último concierto, Lestat de Lioncourt compartiría escenario con Pat Benatar, Suzi Quatro y David Bowie, quienes llegaron sin sangre a beber la de su público.

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En la noche del Diablo, el infierno envió un cuervo que se comería los ojos de Eric Draven para que el guitarrista viera la vida con los ojos del ave desde la muerte.

Horror playero

El niño enterró con arena el cuerpo de su hermanita en la playa y dejó descubierta la cara, de modo que las hormigas y los cangrejos hicieron el resto del trabajo.

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Desperté de la pesadilla de ser quemado en la playa por el sol ardiente hasta reducirme a cenizas y volar con el viento. Desperté ciego.

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Zipolite significa playa de los muertos en zapoteco serrano, pues allí los enterraban. Ahora el mar abierto se los traga vivos.

medusa