Archivo de la etiqueta: Soledad

Poemas breves: 13a entrega

Fruta jugosa

La caricia de tu voz
mirada intensa
deseo que borbotea
líquida comunicación
agua intangible
y el contacto con tacto
la humedad de tu piel
húmedos besos
inundación acuática
de placer
entre los muslos
tu voz ahora
como cascada
moja el aire
la satisfacción emerge

Inolvidable

Mis manos tienen memoria
de un sorprendente placer
el regalo de tu piel
guardado bajo llave
desde entonces
en el viejo baúl
de la efímera gloria
que atesoran

Círculo vicioso

Padecía de obsesiones
que le quitaban el sueño el apetito
que le causaban pérdidas
de tiempo y de salud
más que la burocracia
la estupidez humana en general
pasaba por la vida obsesionado
con el tiempo los sueños la salud
todos los apetitos insaciados
sus pérdidas en vano
pensaba todo el tiempo
en el tiempo perdido
soñando con soñar

Indiana Jones

Ojos vivos emergen de la sopa
mientras víboras reptan en la mesa
de postre habrá cerebro
de simio simplemente rebanado
los ojos siguen viendo al comensal
hasta que los mastica

Prefiero a los caníbales
que respetan la vida
cuando no es de su especie

Estatua

Los pájaros que pueblan tu silencio
presagio de ojos blancos
sin pupilas
y una perpetua inercia
de sombra en movimiento
dan fe de tu existencia

Clausura insomne

La puerta de la noche hacia la noche
de otro sueño
tiene un lacónico letrero
que dice al visitante
durante la vigilia
“Cerrado por derribo”

Oscura certeza

Silencio insomnio sombra
que oculta el tremedal de las inercias
angustia que acumula esta parálisis
saber que pasa el tiempo y yo me quedo

Milagro en flor

Si Dios existiera
merecería morir
pero un colibrí
lo eximiría

Cadena perpetua

Un sepulcro
de por vida
me redime
por el crimen
de vivir

Juicios de valor

Para ti
la soledad
como castigo
para mí
su compañía
como premio

FIN

 

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Poemas breves: 12a entrega

Enzzo Barrena

Todo lleno de nada

Desolación que respiro en un páramo de muerte
desolación eterna que abunda en este desierto
de sensibilidad
y este gélido invierno de hiel paralizante
como espejo de los ánimos
desolación que destila su resequedad
una piel tan marchita como el alma
desolación que mana de sus poros
donde yacen los cadáveres
de las flores y las plantas
desolación que vuelve de la tentativa de partir
perpetuando su espiral
de permanencia titubeante
como las olas que arrojan despojos
una marea de amargura insomne
que inunda la playa
desde su intangibilidad
hasta invadir tu mente a través de los ojos
y hacer que lloren

A tu salud

Brindemos por la lluvia
que nos repliega en casa
refugio de la música
del vino y de la charla
brindemos por tus ojos
su mirada
la cándida sonrisa
que ilumina tu rostro
la penumbra del parque y de la plaza
las aceras sombrías
las calles empedradas
el farol asediado
por polillas
mariposas nocturnas
un cielo de murciélagos distantes
brindemos por el beso
que hizo cómplice al frío
y al instante

Sinopsis de un loco amor

De pronto en la enramada
la lluvia dispersó a quienes sobraban
y se quedaron solos quienes lo requerían
una mujer y un hombre protagonizarían
la historia de un romance desquiciado
la pareja saltó de la mirada
para tomar el cielo por asalto
pasó de la fogata y el incendio
de fuego y de pasión a las cenizas
y del amor al odio
dejando en su camino más destrucción y muerte
que ninguna película romántica
(no cuentes el final)

Sabiduría del autoengaño

(Monsiváis dixit)

La historia se lame las heridas
con saliva del olvido
y entierra su pasado
capítulos de oscuridad sin memoria
catacumbas que niega la mentira
con tierra fértil de gusanos
para cosechar amnesias colectivas
alegres espejismos
esperanzas de un futuro promisorio
felicidad más ilusa
que ilusoria

Melancolía

La tristeza que inunda
las casas en otoño
manará de tus ojos
para colmar de lágrimas
los días y sus noches
una tristeza dulce
como notas de un piano
seguido por un chelo
y el lánguido lamento
de un viento monocorde

Pequeñez humana

A la sombra del tedio
y en la cueva del odio
con la piedra del miedo
se agazapa el cobarde
para rezar al dios de los hipócritas
la miseria del séquito
de sus alados ángeles
¡qué patético!

La rutina

De lunes a viernes
laberinto en ciernes
fines de semana
la casa por la ventana
y en la escapatoria
la efímera gloria
de una vez al mes
una cana al aire
y engaño al socaire
del estrés

Canción

Pueblo viejo
sin fortuna
su laguna
como espejo
de la luna
se secó

Destello, o el triste cuento de la brevedad

Érase una luz
que brilló una vez
en alguna parte
y nunca jamás
fin

(Desde entonces todos los cuentos comienzan con el resumen de esta desoladora historia: Érase una vez)

Furia

Vorágine que mana del instante
y emana por instinto
del pensamiento espurio

FIN


Poemas breves: 11a entrega

Ayuda humanitaria

Lapidemos al viento
que silba en el páramo
de los sueños
para que los álamos
sin alemas
sin hojas
duerman hasta la muerte
de sus últimas horas
y que nunca despierte
su inocencia centenaria
que muera en el remanso de la noche
perpetuado
que muera en la calma
que sigue a la tormenta
cuando amaina y escampa
que muera tranquila
por favor
así dormida
sin dolor
sin agonía

Irrealidad onírica

Se agolpan las noches
entre las ramas de los árboles dormidos
irrumpen en sus sueños
y rompen el silencio
que acumularon los siglos
se agolpan las cielos
con una explosión de pájaros
al amanecer

Menudos milagros

Que cigarras y grillos
hagan del aire con su música
lo que hacen las luciérnagas
con su luz
o sea
lo que un colibrí
con su vuelo
o sea
lo que una libélula
con su magia
menudos milagros
que así sea

Epidemia

Las almas mediocres
no quieren superar su mediocridad
sino adocenar su condición
como si dejaran de ser almas
por voluntad propia
las almas mediocres
son más mediocres
que almas

Llorar

La mirada inunda su tristeza
con el llanto de las nubes
al alcance de la mano
sus lágrimas anegan
y ahogan las ausencias
en la distancia gélida
que acaba por helar
la trémula nostalgia

Avance informativo

En el umbral del día
la sombra de las nubes
auguran tempestad
intempestiva
que cierne oscuridad
como adelanto
de la noche que asoma
su impaciencia

Paradoja

Los pasos que suenan a tus espaldas
cuando caminas a solas
por calles desoladas
son el eco de tu miedo a la soledad
y te acompañan

Perspectiva

Nadie nunca está solo
si acaso atiende a las ausencias
para ignorar las presencias
que lo acompañan

Simultaneidad

El trigal se peina
con el cierzo que acaricia
la piel que desnuda
se baña de sol

Fin del cuento

El reloj sufrió un infarto
y ella expiró de confusión
sin confesarse

FIN


Poemas breves: 10a entrega

La lloradera

Lloraba porque las estatuas
se habían quedado sin lágrimas
de tanto llorar de frío
y porque la noche
llovía de tristeza
y porque los sauces
tampoco hallaban consuelo
también lloraba
por la pérdida futura
de su propio llanto
que era su tesoro más preciado
lloraba inclusive
nomás porque lloraba
y todo era llorar
en su océano de lágrimas
hasta que la vida le dio miedo
y comenzó a llorar de miedo
pero un día se murió
y dejó de llorar por fin
desde entonces llora
porque ya no puede llorar más
así que todo el mundo
se puso a llorar
y lloró por los siglos de los siglos
hasta el fin de los tiempos
Amén

Entelequia radical

Quisiera partir
a donde nada me recuerde
lo que deje atrás
por ejemplo mi cadáver
este cuerpo que ahora
me sigue y persigue
como si no fuera mío
como si yo fuera suyo

Quisiera salir
de mi cuerpo y sus dolencias
ser un alma en plenitud
o sea sin pasado
y emigrar para siempre
a un espacio sin tiempo
ni humanidad

Quisiera irme de mí
para ser otro ser
inclusive de otra especie
en otro mundo

Orfandad

Una sombra sin cuerpo
lo busca entre los muertos que deambulan
por las calles de la noche
ciudad de las tinieblas
soledad de la eterna oscuridad
hasta encontrar sentada
y encorvada en una banca
del parque vigilado
desde sus atalayas de concreto
por gárgolas distantes
a la pálida luz de la luna menguante
bajo asedio de cuervos
y murciélagos gigantes
otra sombra sin cuerpo
el cadáver de Poe

Paráfrasis

Yo no quiero ser un ser civilizado
lo que yo quiero en tiempos de canallas
es matarlos a patadas como ratas
aplastarlos cuales viles cucarachas
arrancarles ojos dientes y demás
arrastrarlos por caminos pedregosos
y mandar sus restos al carajo
por correo tradicional
porque el odio
cuando no muere mata
y cuando mata muere

De por miedo

Sudaba de miedo al alba
y al alba sudaba
de miedo a la noche
cuando el miedo
le dio miedo
y le dio también por odiarlo
pero pudo más el miedo
miedo al miedo
miedo al odio
odio al miedo
y odio al odio
sobre todo al mediodía

Recomendación terapéutica

Drenar el pantano de la niñez
en busca de un recuerdo feliz
antes de ser ahogado por la tiranía
de la esclavitud familiar
la traumática opresión
de la imbecilidad sin límites
experiencia que satura la memoria
de rencor proporcional

Defunción

Mi juventud murió dormida
murió porque soñaba
que moría lapidada
por abusar del tiempo
con un reloj que latía
los últimos segundos
de su día púrpura
pero era de noche
cuando agonizaba

Pasajeros

El tren que partió de mí
no es parte de mí
ni me ha partido
se fue de lo que fui
me lleva en partes
se lleva mis recuerdos
al país del olvido
surcando la memoria

Misoginia

El aullido que huye
perseguido por cuchillos y machetes
es una daga menuda y delgada
que ha de pagar como el puñal
su condición femenina
con la raja del ultraje

Asociación disoluta

No confundo locura con genialidad
ni genialidad con ingenio
sino la poesía con una borrachera
y las palabras con hojas muertas
que levantan el vuelo

FIN


Poemas breves: 7a entrega

Lillianlai

Compañeras

Soledades que oscilan
entre la sed y el deseo
la nostalgia y el olvido
la costumbre y el placer
soledades que musitan
los secretos del silencio
y los mensajes ocultos
en el lenguaje del aire
soledades que perciben
fantasmas en el vacío
monstruos infantiles
en la oscuridad adulta
demonios en el vino
y ausencias en el espejo
de la memoria
soledades que habitan
las playas vírgenes
los claros de luna
y los cementerios
soledades necesarias
inclusive urgentes
soledades misántropas
como la de Bukowski

Sinopsis

El cadáver de un cine
cuyos muros transpiran humedad putrefacta
bajo un techo que llueve
y anega la renuncia y la nostalgia
sirve como refugio de inclemencias mayores
a un criadero masivo de ratas y ratones
diezmado por los gatos alternantes
tampoco los fantasmas tienen descanso aquí
tráfagos de voraces cucarachas
en las rachas de luz que las altera
ruptura del silencio casi pétreo
y de la oscuridad
después vendrá un ejército de niños
indigentes
a morar el recinto
bajo las sucias órdenes
de un cura pederasta
que hará la farsa en público
de salvarlos a todos como Dios
(no cuentes el final)

Habemus pretendere

Así como el puente quiere ser castillo
sobre las aguas del río
que lo miran hacia arriba
y el farol bajo la lluvia
sueña con ser faro
en la isla de las tormentas
el pobre diablo pretende ser el rey
ante los ojos de su hijo
pero no todas las aguas del río
miran hacia arriba
las que pasan en el fondo
por debajo de las demás
creen que el puente es un eclipse
y el farol en las noches sin lluvia
sábese meadero
de perros y borrachos
y vive humillado
y el hijo del pobre diablo
crece hasta saber
que su padre no es rey
sino vasallo

Hipótesis

¿Qué sería de la soledad sin poesía?
Sería quizás lo mismo
que una calle sin árboles
una pared sin cuadros
una estancia sin plantas
el trabajo doméstico
sin música
el café sin azúcar
la comida sin sal
los días sin sol
las noches sin luna
los años sin vida erótica
la vida sin amor
sin amistad

La soledad sin poesía
sería como un cuerpo de mujer
sin humedad

Si así fuera
en vez de leer poesía
tu soledad escribiría
instrucciones para que alguien
te haga llorar

Experiencia sublime

Abrevar de su poesía
libar el néctar de cada verso
imbuirme de su esencia
sucumbir a la seducción
emborracharme de ella
naufragar en sus metáforas
y arrojar al mar
la botella vacía
para que alguien interprete
su encapsulado silencio
y escriba un tratado de filosofía
y sus alumnos vivan en la luna
y yo siga empapándome
de imágenes

Barra libre de placer

Desnúdate del miedo
que tu libertad se quite la ropa
libérate de tela y otros tapujos
sacúdete las perezas y los prejuicios
libera también tu grito
de la mordaza que lo enmudece
descubre la verdad que te humedece
y déjame bajar por tu cabello
desde mi curiosidad antropológica
hasta la cueva en que duerme
tu deseo

Oasis

Entre paja escolástica y bazofia
de la pedantería y el academicismo
frescura y juventud adoctrinadas
hay una que otra broma
y uno que otro desfogue
pasado por alcohol

Instantánea

El mundo es un hotel de paso
donde no hay más futuro
que el presente
y el tiempo al fin y al cabo
es cosa del pasado

Destiempo

Hoy la mañana es ayer
la de mañana será hoy
como he pensado ayer
la mañana de hoy

Lo de siempre

Una voz de ultratumba
susurra pesadillas a mi oído
los fantasmas invaden
la oscuridad nocturna
con alegre locura y sin piedad
la nostalgia que inunda
por los ojos de buey
esta noche de insomnio
hiere mi soledad

FIN


De aquí a la página 50 poemas breves

 


Licencia poética

Tiempo que duerme a la sombra de su origen
sombra que pepena luz en la penumbra
mazmorra pestilente del desastre
perpetuada condena
que diluye la muerte de los sueños
abulia que resume su agonía
deliquio que rezuma los síntomas del tedio

Los años acumulan abandono y olvido
se hacen viejos los muebles
donde las cosas duermen
entre células muertas su eternidad inmóvil
cosas como el florero venido a sepultura
de las rosas
cuyos restos mortales
descansan bajo un cúmulo
de polvo y telarañas
cultivo de polillas
terreno de alacranes
laberinto mental de las arañas
cortinas macilentas y ojerosas
ventanas con arrugas
verrugas y lagañas
casa pesadillesca de avatares
también el techo llora cuando llueve
lágrimas que derraman las paredes
se hacen viejos los libros
sus cadáveres
y en el aparador
yacen momias de loza y porcelana
voraces cucarachas en las rachas halógenas
larvas de putrefactas soledades

Calabozo de tráfago estridente
que invade mi silencio y la penumbra
la penumbra fundida y confundida
con las sombras
las sombras que mendigan atisbos de fulgores
miserias de penumbras ilusorias
los años han perdido la memoria
del aire saturado con rencores
nada se lleva el viento
he morado en las sombras de un pabellón insomne
y espero todavía como esperan las fosas
el final de la muerte a fuego lento

Letargo por inercia de las horas grisáceas
parálisis del tiempo y paradoja
pues desborda la noche que me habita
la eterna espera engendra
como siempre y por lógica
de la fatalidad
esperanza decrépita y marchita


Poesía prosaica

Estos poemas tienen en común que fueron publicados cada uno en su momento como “prosa poética”, es decir, sin separar los versos (para mí, decir “prosa poética” es tanto como hablar de poesía prosaica). El primero es el primer párrafo de un texto cuya continuación no tiene nada de poética, y es el más reciente. Los otros dos son reproducciones íntegras, pero en verso, a diferencia de su primera versión.

La cueva

Sentado a solas
en un sórdido tugurio,
lupanar de mala muerte y vida peor,
al pie de mi deseo
y al margen de la buena o mala suerte,
discreto como siempre,
taciturno como soy,
bebo un sorbo de alivio;
asido al baso alegre
que, desde su fondo miope,
contiene una carcajada,
etílica tabla en el naufragio
de la noche,
por intangibilidad imaginaria,
soy sombra en la oscuridad,
parte de la penumbra,
inclusive sustancia,
camaleónico mimo.

Con los odios en reposo,
los rencores en fuga,
las soledades en tránsito,
evaporando el peso de mi carga
en progresivo letargo,
sentado a solas, decía,
me siento a salvo
de un impulso recíproco,
un desvío de la mirada,
evasión de la evasión,
interrupción o ruptura
de la continuidad
en este proceso
de emancipación personal.

Zipolite nocturno

Al pie de la madrugada,
cuando las estrellas
duermen el sueño del agua,
y de la menguada luna
pende un incendio de hadas,
escribo el último verso,
como presagio y augurio
del insomnio que no será,
pastillas y tabletas
y cápsulas mediante,
fármacos y drogas
y enervantes en efecto,
y quedará inconcluso
incluso el delirio
del diario que, al fin y al cabo,
ni final acabado,
ni polvo ni cenizas
en la ruta del viento,
ni arena de reloj,
será de nosotros ni de los otros
ni de nadie;
simplemente, no será.

Al filo de la noche,
bajo su manto de luciérnagas
contrastantes,
las olas vienen,
se van y regresan
a la playa de los muertos,
en donde resucito,
vuelvo al mundo en donde abunda
la muerte,
inercia que vienes,
te vas y regresas
a poblar de fantasmas
esta pobre aldea
de peces globo
que aparecen inflados
fuera del mar.

Los murciélagos revolotean
mientras los pájaros duermen…

A la luz de la noche

A la tímida luz
de una cálida noche
y la pálida sombra
de una luna menguante
que asomaba detrás
de los trémulos árboles,
el viento se llevaba
sigilosamente
las caricias y los besos
de una mujer en flor
a la memoria insomne
de un hombre marchito,
y los perros berreaban,
los bebés maullaban,
los gatos aullaban
y los ladrones mordían
a la policía que ladraba,
mientras yo entristecía
con el presagio sísmico
de la madrugada
como iones percibidos
por el olfato canino
ante la proximidad telúrica
del sacudimiento,
al alba de albada y alborada,
presagio instintivo
de la soledad
que agudiza el instinto
y la sensibilidad,
cuando el viento se lleva
las caricias y los besos
de la memoria insomne
al fuego del hogar
y la lluvia inclemente
que apaga la hoguera
nos arroja las cenizas
de los recuerdos a la cara
y nos deja remanentes,
reminiscentes y cenicientos;
de ahí quizá que los pájaros
buscan migajas de soledad
entre los tejados
y el viento me avienta
los chorros de agua triste
que se lleva las caricias
y los besos de mi cuerpo
al de otro animal,
acaso al de un murciélago,
como el que se rompió
contra mi ventana
y la dejó ciega.

A la tímida luz
de una luna sombría
y la pálida sombra
de una cálida noche
que llovía llovía
y el chubasco bañaba
la frondosidad selvática
y transparentaba
un vestido rojo
sin ropa interior debajo,
ni cuerpo de mujer
ni quimera del oro
ni maniquí de cartón piedra,
mi voz quedó hecha humo de cigarro
y el viento negado a despeinarme
se llevó mi cabello
en vez de las caricias y los besos,
y sorprendí a Tahoma,
besando a Soralia,
que se decía encantada…
¡pinche rana!

A la indiscreta luz
de una luna taimada y mustia
que acostumbra escuchar
las pláticas de los árboles,
mi voz quedó en los huesos,
mis huesos hechos polvo
y mi polvo hecho silencio.