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Ausencia

Quiero desnudar tu sombra
tu fantasma
quitarte la sábana de encima
despejarte de polvo y telarañas
despojarte de los nombres que te dieron
liberarte de sinónimos y nubes
y arrancarte las entrañas
talar los eufemismos de tu cuerpo
y prenderles fuego
hacer una fogata con todos tus letreros
una hoguera seglar
que haga cenizas la ropa de la década
para saciar mi sed
entre sus muslos sudorosos
hasta quedarme sin recuerdos
y una vez consumados los ogros de los siglos
lapidar la edad del tiempo

Quiero inducir el suicidio de las ninfas
a menos que sean nereidas o dríadas
oréadas o sílfides o náyades
o que tengan la forma de muchachas
afilar las navajas de sus miradas
beber la insolente lascivia de sus labios
la desnuda humedad que destila su piel
incitar la malicia de sus frases
la promiscuidad de las palabras
su voluptuosa danza
una orgía de sangre

Que nos miren los ojos de la niebla
que sonrían los helechos y los musgos
en el bosque del país de los fantasmas
donde levitan los espíritus
de corrientes migratorias
que yacen en la fosa
y llueve cuando los nombran
cuando alguien piensa en ellos

En bosques abiertos a la muerte
y en los parques
los árboles no tienen epitafios
sino heridas
no hay frases lapidarias en sus troncos
sino evidencias de tortura
de la cursilería sádica
lacerante anticipo a cuentagotas
de la devastación
la vorágine megalópata
y el ultraje
que los electrocuta
con cables y foquitos intermitentes
los mutila con alegre saña
los asfixia con chicles
les clava corcholatas y letreros
para que hablen por nosotros
en nuestro lenguaje

Yo prefiero
desnudar tu sombra
despejarte de polvo y telarañas
despojarte de los nombres que te dieron
liberarte de sinónimos y nubes
y arrancarte las entrañas

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Poemas breves

Vuelo enjaulado

Sembrar escaleras en los tremedales
para escalar al mar desde las nubes
sumergirme a las montañas
y volar hacia la noche
desde la madrugada

Las almas no tienen alas
pero vuelan
como fantasmas entre las ruinas
de un pueblo abandonado por la vida
páramo de sombras y susurros
descrito por Juan Rulfo

Las almas vuelan
hacia la proximidad ilusoria del alba
desde un poema que anochece
duerme y sueña
que jamás despertará

Cuatro y cuarto

En mi recámara
proliferaron las arañas y sus redes
el polvo y la pelusa
las grietas en el techo
los mosquitos aplastados
que tapizan las paredes
los mosquitos que vuelan
y zumban en mi oído
asimilados al insomnio
las horas que succionan mi sangre
inasibles vampiros
mientras un coro de ladridos
hiere la oscuridad de la intemperie
y arrastra las hebras
del tiempo muerto
los guiñapos de la noche
rastro del sueño hecho pedazos
por fin asesinado
cuatro de la mañana
entre muros de rabia
sobreviene la claustrofobia
cuando todo empequeñece
y el rencor me sofoca

Espiral

Amanece
los pájaros cantan y vuelan
las personas trabajan
anochece
los perros ladran
el mundo humano duerme
los gatos maúllan
en mi delirio insomne
los gatos cantan y vuelan
los pájaros trabajan
las personas ladran
los perros duermen
el mundo humano maúlla
y amanece
los pájaros cantan y vuelan
las personas trabajan
anochece

Verano

Quisiera estar allí donde las olas
del mar insomne a veces o sonámbulo
mustio también a veces y asesino
son un vaivén hipnótico
de cadencioso ritmo
que aplaca la neurosis estridente
del esperado estío

Quisiera estar aquí ciudad vacía
que respira por fin y en cuyas calles
los árboles conocen
un momento de alivio
los pájaros alegran la mañana
con la sencilla magia
de sus trinos
libre de ruido humano
mientras el mundo humano
pepena en el olvido
su nostalgia

Leyenda lapidaria

Antiguos soles decantan
el vino de los dioses del Olimpo
curso del agua y de mi sed
río arriba y hacia el sur
de un país que no existe
porque todavía nadie
lo imagina

Depresión climática

Negra luna con leucemia
el cielo tiene ojos tristes
como si hubiera llorado
míticos vientos debaten
el destino de la lluvia
cuando el luto de la noche
a falta de estrellas
quiere seguir llorando

Reciprocidad

Ayer sembramos lunas
y hoy cosechamos soles
un reflejo de luz
se ha materializado
y ahora es otro espejo
que refleja otra luz
o la contiene

Mudanza

Los cuatro perros que salían
del parque de día
y caminaban
en unánime silencio
por el parque de noche
ahora exploran el bosque
de mis sueños

La vecina creció

Volar como vuela una caricia
de la voz al oído
en un sueño adolescente
la obesidad no obsta ni merma el deseo
ella despertó incipiente mujer
en una cama húmeda
con urgencias tan grandes
como su cuerpo

Café de la tarde

Silencio de resolana
luz silente y palpitante
que irriga el tímido músculo
-cuidadosa filigrana-
de la soledad pensante
con la sangre del crepúsculo
a través de mi ventana

FIN

 


Zipolite

Algo había rasgado el manto de la noche
para bañar de luz el mar
y el pueblo que dormía;
algo había corrido el negro telón del cielo
para desvelar la plenitud lunar
y prolongar mi vigilia;
tanto y tan intrusivo era el efluvio
que mi soledad insomne,
sofocada,
optó por salir a caminar
«la playa de los muertos»,
simbiosis de las olas
entre clepsidra y reloj de arena,
acuático vaivén de ritmo hipnótico,
rumor que arrulla el sueño de las aves
como terapia musical.

Mis pasos me llevaron al más lejano extremo
de la playa en forma de luna menguante,
donde las rocas se nublan
al morir un día y nacer otro;
allí terminaba el claro de luna llena
y comenzaba el oscuro de sol vacío,
misterioso lindero,
como si también allí terminara el verano
y comenzara un otoño invernal,
así que me dispuse a desandar el camino,
volver sobre mis pasos
a la claridad estival,
cuando sentí su presencia,
y un escalofrío de pies a cabeza
me paralizó por un instante;
era una muchacha de melancólica belleza
y aura espectral,
ataviada con velos de insinuante transparencia,
desnudez velada,
y el viento de agua, cada vez más furioso,
no se llevaba sus nubes ni su aire fantasmal;
su piel era de nácar,
su pelo una cascada
más negra que los cuervos de mis sueños,
sus húmedos muslos de marfil pulido
se abrían paso entre los lirios de su talle,
descalza para siempre;
sus labios tenían el color de la sangre,
sus ojos afilados me miraban,
grises como los peces que saltaban
o se asomaban a verla,
y una sonrisa tenue iluminó de pronto
el astro de su rostro.

-Hermosa noche -dijo.
¡Qué voz profunda y sensual!
-Lo es gracias a ti -respondí sin pensarlo,
y ella tocó su pecho intacto
con un ademán que agradecía
mi espontánea sinceridad.

-Vengo todas las noches de plenilunio
cuando su luz disipa las sombras del estío,
inminente agonía de paraíso infestado,
entre la primavera y el otoño;
como puedes ver
por ser un alma solitaria,
caminante de zonas que habitan los fantasmas
del deseo y la nostalgia,
como puedes ver,
el solsticio de verano boreal
comienza en el otro extremo de la playa
y aquí el equinoccio de otoño
hacia donde las olas,
como las gaviotas y los náufragos,
se rompen contra las rocas.

-¿Puedo saber a qué vienes,
milagro del destino,
lucero que ilumina mi extravío
entre un pasado que me bebe
y el presente de mi sed?
¿Acaso eres astrónoma?

Sutil como la brisa que nos acariciaba,
ella esbozó una mueca de ambigüedad
que parecía burlarse de mi pretendido ingenio
por ser más bien ingenuo.

-Espero el barco tripulado por el tiempo
de la oscuridad océana
para que me lleve al otro lado
del mar de la tristeza y la desolación
cuando acabe mi condena,
si acaso tiene final,
esta pena perpetua de vacío que llena
la eternidad en el limbo.

-¿Quién te condenó y por qué?
-Me condenó la muerte por preferirla.
-¿Puedo hacer algo por ti?
-Puedes venir conmigo a morir
y acompañarme hasta que olvidemos juntos el olvido;
por caminar la noche a solas
al margen de las olas
y escuchar sin miedo alguno
los cantos de sirenas,
dispuesto a su fatal seducción,
eres el elegido.

-¡Enorme privilegio!
¿Morir a tu lado? ¡Lo haré con gusto!
¡Seré tu fiel compañero
en esta dilatada orfandad de caracolas!
Mi vida no ha sido más que tedio,
penumbra y miseria humana.

Con la generosidad de un árbol,
extendió los brazos hacia mí,
tomé sus manos pálidas
pero sorprendentemente cálidas
y caminamos como si flotáramos
sobre las rocas nubladas
y pulidas por la tenacidad marina,
con testigos y cómplices
en los intersticios azules y salados,
refugio de las hadas,
población oculta
de cangrejo, arbacia y musgo.

En el letargo del abrazo,
un placer desbordante se hizo alma
y abandonó su cárcel,
derramado como espuma de champán,
hasta perder la conciencia y la memoria.

Los pescadores del pueblo
hallaron mi cadáver al amanecer,
mi cuerpo sin sangre
ni explicación alguna de su pérdida,
y ahora estoy aquí
sin restos mortales,
desnudo como el aire,
esperando el arribo
del barco tripulado por el tiempo
que ha de llevarme al otro lado
del mar de la tristeza y la desolación
para encontrarme algún día
con aquella encarnación de leyenda inmortal
y experimentar de nuevo,
si la suerte vuelve a sonreírme,
su caricia infinita.

Los muertos nos aburrimos en el limbo
y, aunque algunas mujeres
han caminado el claro de luna llena
sin compañía masculina
hasta el oscuro de sol vacío,
yo no logro más que espantarlas;
un siglo de repudio,
como una maldición,
ha sido el precio de mi desprecio a los hombres,
un siglo de mirar la arena del verano
desde las rocas del otoño nublado,
siempre de noche.

FIN

 


Espectros

Coyoacán a medianoche
tiempo en trance que parece detenido
postal de la eternidad inmóvil
frente al poste orinado por un perro y un borracho
a la luz de un farol
nebulosa y fantasmal
yace la oficina de correo
y en un claro de luna
testigo de los dichos y los hechos
una banca en la plaza
guarda el rumor de nuestra plática
las palomas dormidas
confunden el recuerdo que dejamos
con el olor identitario
la nostalgia disemina en la vía pública
su esencia como vaho de incienso
y aroma de café recién tostado
en las horas que los lobos de la fuente
miraban unos muslos desnudos
que saltaban a la vista de todos
horas después la oscuridad está despejada
la silueta de un anciano
camina detrás de su errática sombra
figura triste y grisácea
de artritis y diabetes con demencia senil
el viento se ha llevado sus aires de grandeza
mientras un pobre diablo
llamado el camarón
anestesia su dolor de muelas
con licor de anís
entre perros que dormitan en el parque
sobre cartón desplegado
frente al mercado
para las ratas está por despertar el mundo feliz

en lo alto de una barda
el gato peludo, funámbulo y necio de la infancia de Serrat
mira extasiado al gato azul de Roberto Carlos
que devuelve la mirada
como reflejo de un espejo ante un espejo
que refleja otro reflejo
con infinita reciprocidad
y narcisismo indirecto
yo miro el tiempo hacia atrás
un pájaro bebé cayó del nido
lo descubrimos Carmen y yo
porque chillaba en la banqueta
y trepé al árbol con el ave en la mano
para devolverlo al nido
cuando una anciana me regañó desde su ventana
luego volvió a su soledad
con la edad hecha un nudo en la garganta
para seguir ignorando que sus sueños sin realizar
ya no eran ni siquiera sueños marchitos
o distorsión acumulada
sino polvo de cadáveres
vestigio de su hedor entre las sábanas

en el camino a Portales Sur
escuché más de una vez a los fantasmas
gritar desde la casa de Trotski
y una noche lloré por la muerte de Leticia
con veinte años de retraso
cada una de mis pérdidas
tiene su propio efecto con distinto retraso
posposición del duelo
por Francisco, por Lucía, por Graciela, por Gustavo
por todas las ausencias
que me acompañan cuando camino la ciudad
la memoria de los adoquines
atesora mi soliloquio como un eterno murmullo
conserva el silencio trashumado
en rutinaria ruta de soledad cotidiana
los árboles distinguen las lágrimas de la lluvia
bajo el cemento de aceras arboladas
suena el eco de mis pasos


26 microrrelatos

Maratón Guadalupe – Reyes

Los Reyes Magos se guiaron por una estrella que alumbraba el pesebre donde había nacido Brian, el mesías de Los Monty Python en su genial parodia, inspirada en una historia verídica. Por suerte para los peregrinos de Oriente, Jesús nació la misma noche en un pesebre vecino. ¡Qué feliz coincidencia!

***

Llegaron tres reyes montados en camellos al lugar de su nacimiento; al verlo, se arrodillaron y ofrendaron sus presentes: sendas bombas nucleares y un profético decreto que leyó José porque María no sabía leer: “Te erigirás como rey de los judíos y tu reino será tan genocida como el imperio nazi”.

***

–Mi reino no es de este mundo –sentenció el mesías, y los soldados del imperio lo coronaron con espinas y lo declararon Rey de los Judíos y, cuando agonizaba en la cruz, volvieron los Reyes Magos, ya viejos y seniles, a desvariar:

–¡Ey, INRI, colega! Te trajimos unos regalitos.

***

Para renovar la tradición, los Reyes Magos acordaron que los niños malvados, en vez de los regalos que pidieran, recibieran cuadros diabólicos para causarles pesadillas desde las paredes de sus recámaras. Lo malo es que algunos de esos niños se quedaron en el viaje.

***

Decidimos que la última cena del año, sin relación alguna con la que pintó Da Vinci, fuera un atracón marca Diablo, pecaminoso, como el último deseo de un condenado a muerte, y ebrios de vino y lujuria, nos revolcamos como cerdos entre carne muerta y besos de mermelada.

***

Cuenta la leyenda que, en las noches sin luna, el hombre lobo se transforma en la mujer barbuda del circo y, aunque se parece al Jefe Diego, algunos niños la confunden con Papá Noel. Fuentes confiables que solicitan el anonimato han revelado que así surgió dicho monstruo abominable.

***

Guadalupe Reyes nació un 6 de enero, por lo que el «día de su santo» comenzaba un maratón festivo que terminaba el día de su cumpleaños, 26 intensos días y sus noches de juerga ininterrumpida y desgastante, sobre todo para la salud de la festejada, que murió a la edad de 33 años, anciana.

***

El Maratón Guadalupe – Reyes fue creado por el Diablo para que sus abyectos súbditos en México pudieran engendrar la nueva Ley de Seguridad Interior, pues en vísperas de la próxima sucesión presidencial no estaba programado ningún partido de la Selección Nacional de Futbol.

***

El 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe, se registró AMLO como candidato de su Morena del Tepeyac y envió una carta a los Reyes Magos en la que decía: “Prometo ser buen priista si me dejan llegar”. Pero llegó el esperado 6 de enero y San Peje se quedó esperando su regalo.

Otros reyes

–¡Gózame, negra, gózame! –dijo Tin Tan frunciendo la nariz.

–Sí, mi Rey, mi Rey del Barrio –contestó Nigromanta en ropa tan breve como la de Tongolele descalza.

Y Tin Tan siguió tocando los timbales, mientras la mulata sacudía sus caderas de yegua y sus nalgas siderales.

***

El Rey ordenó levantar un muro alrededor de sus propios recintos con los huesos de sus enemigos, a quienes empalaba por centenares para verlos agonizar con un dolor insoportable mientras él desayunaba, y el muro creció hasta alcanzar un tamaño inversamente proporcional al de su reino.

***

–¡Que mueran todos! (los que tengan que morir) –decretó el rey loco, y entonces los ministros de la Corte se fueron de vacaciones antes de atender a los padres de l@s niñ@s quemad@s en la Guardería ABC y, al volver, exoneraron a los autores materiales de la masacre de Acteal.

La Divina Comedia

Gabo confundió a Remedios con Beatriz, y La Biblia con La Divina Comedia, cuando la bella sin cabello ni ropa interior ascendió como la virgen María, pues también ella era virgen y santa, y mostró al autor el camino al cielo, pues también él se confundió con Dante.

***

Tomarían el cielo por asalto con la consigna de la imaginación al poder, pero el infierno se interpuso encarnado por un ejército represor, asesino de estudiantes, y en donde había “caos y anarquía” impuso “orden y respeto”: primero el Infierno, después el Purgatorio y, por último, el Paraíso de la impunidad.

***

El Purgatorio no terminó con la muerte de Stalin, pues los sucesores continuaron con las purgas estalinianas, cambiando sólo algunos métodos. En el turno de Brézhnev, por ejemplo, Siberia y los paredones de fusilamiento fueron sustituidos por hospitales siquiátricos.

***

En el Purgatorio, quienes pecaron de gula vomitan hasta quedar esqueléticos; a quienes robaron les amputan las manos una y otra vez; quienes mataron mueren como sus víctimas ad paenitentiam reverti… pero con una buena mochada, la burocracia mexicana facilita el tránsito al Paraíso de la impunidad.

***

“Eso que para los humanos es el purgatorio es sólo la prisión del alma por el cuerpo”, se dice que escribió Rulfo, mientras que la frase “más púdica” que había escuchado Nietzsche era: “En el verdadero amor, el alma es la que envuelve al cuerpo.”

***

Aunque Dante jamás lo habría concebido, el metro de la Ciudad de México es la pesadilla dantesca por antonomasia, salvo para carteristas y acosadores sexuales, que hacen el trabajo sucio de los sirvientes en el infierno, hasta que la cárcel asume función infernal.

***

El hacinamiento carcelario es otra pesadilla real que parece concebida por la imaginación dantesca. Para los condenados a cadena perpetua, las cárceles de Brasil hacen preferible la muerte a riesgo de que el infierno eterno supere por un rato a la muerte en vida.

***

Todas las religiones cometen un error de cálculo cuando presentan al infierno como estadio subterráneo. Dante no lo corrigió. La espaciosa dimensión celeste parece más lógica, pues la del infierno, a pesar del hacinamiento, es insuficiente para tantos pecadores.

Escuadrones fantasmas

Cuenta la leyenda que el escuadrón aéreo parecía invencible, hasta que fue abatido por un misterio; unos especulan que lo derribó un volcán en nacimiento; otros que sufrió un ataque de visitantes extraterrestres. Lo cierto es que, desde aquella derrota inexplicable, vuelve a ser visto en las alturas, volando como un espectro, para bombardear pueblos fantasmas y, una vez cumplida su misión zombi-sonámbula, regresar victorioso a la Nada.

***

Érase un guerrero que, después de muerto, derrotó a su propio ejército en venganza por haberlo fusilado y lo convirtió en un espectro como él para seguir nutriendo sus filas con cadáveres de otros ejércitos hasta que no quedara ninguno y hubiera por fin paz en el mundo.

***

“La última vez lo vi irse entre humo y metralla, contento y desnudo; iba matando canallas con su cañón de futuro”, y los canallas muertos se levantaban para unirse a su escuadrón, que llegó a ser batallón y después un ejército, muchos ejércitos con 200 millones de almas invencibles y avergonzadas por su pasado reciente de cobardía.

***

Para hacer honor a su nombre, el escuadrón suicida parecía tener espíritu de sacrificio kamikaze, pues moría en cada misión, siempre con éxito, pero su fantasma tenía cada vez menos fuerza y energía, hasta que una petición de jubilación a la comandancia reunió un millón de firmas en @Change.org.

Los universitarios progres

Reunidos en Sanborns, llevaban puestos blue jeans Levi’s y tenis Nike, fumaban Marlboro en el área de fumadores; pusieron sus dispositivos Apple en la mesa, pidieron Coca Cola y Banana Split, y se aventaron cinco horas disertando en tono yupi sobre la vigencia del marxismo y la revolución socialista.

Muerte anónima

Había un cadáver en el callejón del gato. Vestía con elegancia, pero las ratas en harapos lo dejaron en ropa interior. Pasaron días y noches sin que la policía se enterara, de modo que los restos mortales del desconocido se pusieron verdes y se hincharon hasta reventar. Al final, fue imposible identificarlos y dictaminar la causa de su muerte (estrangulamiento con hilo metálico).


25 microrrelatos

Simon Marsden

Simon Marsden

Casas embrujadas

La enfermedad de la casa es contagiosa, pero los mortales que viven en ella  son indolentes, como los fantasmas y otros habitantes etéreos, a diferencia de los duendes y demonios, que optaron por emigrar. Tan enferma está la casa que hasta las gárgolas se han ido.

***

El fantasma de un niño atormentó a su padre hasta el suicidio por haberlo asesinado y, reconciliados en la muerte, para evitar el aburrimiento, ambos impiden ahora que alguien más viva en esa casa.

***

Era una casa lóbrega y fría, llena de ruidos y presencias invisibles, hasta que un exorcismo acabó con la invasión de seres mortales y, desde entonces, los fantasmas deambulan en armonía.

***

Los demonios de la casa expulsaron a Norman Bates, que se mudó a su propio hotel, cuyos huéspedes son peores, pero a diferencia de los demonios, es posible exterminarlos.

***

Se dice que la casa está embrujada porque todos los martes a las diez de la noche, los fantasmas de las brujas que siglos atrás vivieron allí hacen sus aquelarres.

***

Guillermo del Toro rodaría otra cinta sobre una casa embrujada, pero los fantasmas se pusieron en huelga por el abuso de efectos especiales.

***

El director de la cinta hizo morar a los actores en la casa embrujada para que se aclimataran y ahora sólo escucha sus pasos.

***

Las casas embrujadas estaban tan choteadas que el autor optó por inventar una calle poblada por los fantasmas del teatro Tívoli.

***

Agobiados por susurros, pasos y sombras en movimiento, los habitantes abandonaron la casa y, fuera de su hábitat, se desintegraron.

***

La casa no estaba embrujada, sino aburrida; no soportaba el vacío y la soledad porque todos se iban cuando ella quería jugar…

Corazones destrozados

Al arrancarlo de su pecho, el corazón de la bestia se disipó en la niebla del bosque a la luz de la luna llena y, con música muy triste, comenzaron los créditos finales.

***

Le declaró su amor con el corazón en la mano, pero ella respondió con horror a tal escena (por gráfica, sanguinaria y aberrante) y el corazón dejó de palpitar.

***

Ella no lo dijo en sentido metafórico y él lo supo al ver los pedazos de su corazón esparcidos por el suelo al cabo de rastros de sangre.

***

–Ahora eres un hombre –dijo su padre al entregar el corazón del ciervo que su hijo había cazado; él se lo comió y murió esa noche.

***

Todos lo imaginaban encantador, pero “El Rompecorazones” era un vulgar asesino que hacía de las suyas con martillo y cincel en mano.

***

Cuando Frankenstein era niño, su madre murió de un infarto y él extirpó el corazón de su perro, pero el implante fue un fracaso.

***

Una sombra invadió el sueño de Ellen y le arrancó el corazón. Al despertar, ella lo encontró palpitando fuera de su pecho.

***

–Me comeré tu corazón –dijo Hannibal Lecter al enfermo cardíaco, provocándole un infarto, y su corazón le supo del carajo.

***

Al estallar dentro de ella con un deseo acumulado desde su despertar sexual, también estalló su corazón. Fin de la historia.

 ***

La paradoja de un corazón de vampiro es que, a pesar de no latir, hay que atravesarlo con una estaca para matar al portador.

Brevedad erótica

Primero ascendí; mis labios fueron alpinistas para escalar hasta la cima de tu busto en donde mi descanso fue saliva; luego descendí hacia tu selva y penetré a la cueva en donde mi urgencia fue alivio.

***

Las estrellas dormidas en el agua son como las mujeres cuando nos sumergirnos en ellas y bogamos en la profunda intimidad de sus humedades.

***

De su acumulación durante años, el deseo pasó en segundos a las caricias apremiantes y los besos húmedos, el estallido y la lluvia…

***

Demoré cuanto pude la cerveza más cara de mi vida en espera de la bailarina que, tras bambalinas, gemía un coito dilatorio.

***

Atravesé el desierto de la ciudad a medianoche para saciar mi sed en el oasis de tu regazo y ser pes dentro de ti.


Jorge Ochoterena


Era perfecto en todos sus errores; vivía para tener pasado.

La brutalidad y la minucia construyen la infamia en torno al vacío.

El procedimiento digestivo es el holocausto del alma.

Este video es un hallazgo fascinante, una reliquia en todos los sentidos. El entrevistado parece más joven y, sobre todo, más delgado que durante la época de mis visitas a su departamento en un viejo edificio de avenida Juárez, hoy Plaza de la República, pero la atmósfera es la misma: sombría, nomás falta una calavera de cartón piedra que guardaba las espaldas de nuestro anfitrión en esa esquina de La Carverna, como la llamaban. Cuando nos conocimos, dos o tres años después de la entrevista, Jorge Ochoterena Bergstrom, alias «El Ocho», era más corpulento y tenía un aire de Orson Welles, muy discreto, casi taciturno, menos ególatra que su visitante, entonces más interesado en Lorena Cuerno, la compañera en turno (cuando la entrevista, su compañera era otra mujer, como podemos ver al final, quizá la «esposa oficial»).

Aquí Ochoterena se niega como artista y reflexiona en voz alta sobre su relación personal con el arte. En la fenomenología –dice la semblanza de Carlos Franco Muñoz en la voz, entonces joven, de Patricia Kelly– Ochoterena «encuentra el terreno propicio para explorar la razón verdadera del ser». El austero sueldo que tenía como docente, afirma, era suficiente para «obstinarse en su sincero cometido: estar siendo, no más, como conde excelentísimo de los hipogeos nocturnos que gobierna bajo los ecos insomnes de Anton A. Nartov, Martin Heidegger y Lucha Reyes».

Además de la semblanza, Paty Kelly declama fragmentos poéticos y aforismos filosóficos del entrevistado: «El acto distante responde a una desbordada sensualidad y en la abstención está el extremo del deseo: despojarse», por ejemplo. «La sutileza demencial y la falta de perspicacia onírica te dejan a mitad de la incisión, sin pretéritos qué disgregar; los instantes de dolor transgreden el tiempo», es otro ejemplo. «Han creído en su materia, detraen las sombras perdidas en la memoria», es un ejemplo más.

Ochoterena habla con los ojos cerrados, como si buscara en su interior las mejores palabras para expresar el pensamiento, y resulta paradójico verlo y escucharlo así, de entrada, en su disertación sobre «un mundo en el que las imágenes tienen un valor absoluto, pero no superior a la realidad de su origen, es decir, al fenómeno que las conceptúa, las erige y las contempla».

El entrevistado reflexiona sobre la culpa y su origen en la religión, que sirve al poder; diserta sobre la existencia de Dios como noción en el imaginario de la ignorancia y el miedo a la muerte; define al cinismo como «solución» a la muerte de la especie humana: la humanidad, para él, son las ratas de un barco que se hunde sin remedio; habla de las drogas en general y el alcohol en particular. En la penumbra de la esquina que ocupaba también ante sus visitantes, razona sobre la dimensión marginal que llamamos underground…

Huraño en «sociedad» o reacio a la vida socialmente abierta, más bien solitario, Jorge parecía tener en casa una tertulia permanente, como si el simple hecho de visitarlo fuera pasar por un filtro selectivo. Irónica paradoja, digo en el texto sobre la noticia de su muerte, haber sido tan sociable y al mismo tiempo tan solitario, tan lo uno como lo otro.

«La soledad –nos dice aquí– tiene un valor absoluto en el entendimiento de la realidad: entender la realidad te confina a la soledad». Y acerca de su principal motivación como persona: «La autenticidad es la correlación que estableces contigo mismo ante la realidad».

«La vida es un conjunto de fantasmas animados por un cierto acto de aprehensión», parafrasea.

Durante la entrevista, se emborracha con vodka y, ya borracho, sigue disertando con profundidad y lucidez hasta que empieza a delirar y emerge discretamente la genialidad. Tumbado en su cama, salta del amor a la muerte. «El amor no existe», delira medio dormido, mientras la voz de Cruz Mejía canta Pregúntale a las estrellas. «¿Qué puede extrañar la vida sin la muerte? El amor de la vida es la muerte, es el otro lado, el extraño ser que no se es, a lo que se va, a la muerte».

(En otros momentos, acompaña la entrevista Louis Armstrong).

Y Ochoterena rubrica su colofón cantando el Himno Nacional, como las transmisiones radiofónicas al terminar el día.

Los dejo, pues, con el video y la entrevista, no sin antes comentar a título personal que, hasta donde recuerdo, nunca estuve consciente de tratar con un sabio y mucho menos con un genio, aunque siempre tuvo atisbos; se reservaba conmigo el ego intelectual, como si prefiriera conocerme que darse a conocer, como si prefiriera escucharme a que yo lo escuchara, quizá para confirmar primero su identificación a cuentagotas; quizá yo era demasiado ignorante y superficial como interlocutor de alguien de su talla y veinte años mayor. Lo seguro es que su reserva no era desconfianza, pues conocí aspectos de su personalidad que no son de interés público. Más que oscuro, él era hospitalario, pero discreto, insisto, reservado, buen cocinero y enemigo de la violencia en cualquiera de sus formas. No recuerdo que recitara en algún momento poemas suyos, pero sí recuerdo que una vez leímos en voz alta letras de las canciones de Lorena Cuerno. Hay muchas anécdotas, que platicaré quizá más adelante… Como Lorena, a quien ya dediqué una publicación en este blog, Jorge era un personaje de antología. La reliquia que hallé sin búsqueda en YouTube da cuenta de ello con elocuencia inusual. Vaya pues.

Necrofilia con vodka

Necrofilia con vodka

Léanse también: Coincidencia macabra y Una ruta irrepetible