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Poemas breves: 8a entrega

James Kroner

Nostalgia que agoniza

El alma de la madera
cubre tu ausencia y el vacío
detenida en el silencio
la memoria del tiempo
sopla el polvo que nubla
tu retrato en sepia
sopla el polvo que empaña
tu recuerdo
el polvo que lo mantiene
sepultado
la memoria del tiempo
mermada por su agonía

Preludio

Durante la tormenta
que azota la noche
se asoma el alba
en los resplandores
de los relámpagos
que también adelantan
los corajes del día
mientras las nubes
nutren el llanto
de los sauces

Vigilancia

Cuando los perros ladran
mientras dormimos
nos alertan de intrusiones
inasibles intangibles
entes etéreos
pesadillas inminentes
que amenazan la paz
de nuestros sueños

Chapuzas

Al cegar nuestra imagen
reflejada en los charcos
de las calles
ahogamos a los espejos
que deja la lluvia
hechos pedazos
como piezas de un puzzle
cuando escampa

Población de abandono

Cuando el tiempo duerme
su polvo sepulta el sueño de las cosas
cuando el tiempo sueña
un hálito de antiguas ilusiones
dibuja su fantasma en el aire
y lo desampara

Acumulación de ausencia

La estrada formada
con el paso de los siglos
por una ciudad
es endecha de la noche
poblada por los sueños
de todos sus fantasmas

Dualidad

El reflejo
de la luz del día
en el agua cálida
proyecta en los muros
los sueños que tuvo
la oscuridad de la noche

Amor platónico

La tarde se llanó de suspiros
y la noche de bostezos
a la mañana siguiente
no había más que nostalgia
de un sueño adolescente

Nostalgia

La distancia se peina
con el viento de jóvenes ausencias
que duermen arrulladas
por el rumor en lontananza
de su paso al olvido

Contrariedad

Esparcí el polvo de la memoria
sobre los campos alegres del olvido
y la hierba entristeció

FIN


De aquí a la página 50 poemas breves

 

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Poemas breves: 7a entrega

Lillianlai

Compañeras

Soledades que oscilan
entre la sed y el deseo
la nostalgia y el olvido
la costumbre y el placer
soledades que musitan
los secretos del silencio
y los mensajes ocultos
en el lenguaje del aire
soledades que perciben
fantasmas en el vacío
monstruos infantiles
en la oscuridad adulta
demonios en el vino
y ausencias en el espejo
de la memoria
soledades que habitan
las playas vírgenes
los claros de luna
y los cementerios
soledades necesarias
inclusive urgentes
soledades misántropas
como la de Bukowski

Sinopsis

El cadáver de un cine
cuyos muros transpiran humedad putrefacta
bajo un techo que llueve
y anega la renuncia y la nostalgia
sirve como refugio de inclemencias mayores
a un criadero masivo de ratas y ratones
diezmado por los gatos alternantes
tampoco los fantasmas tienen descanso aquí
tráfagos de voraces cucarachas
en las rachas de luz que las altera
ruptura del silencio casi pétreo
y de la oscuridad
después vendrá un ejército de niños
indigentes
a morar el recinto
bajo las sucias órdenes
de un cura pederasta
que hará la farsa en público
de salvarlos a todos como Dios
(no cuentes el final)

Habemus pretendere

Así como el puente quiere ser castillo
sobre las aguas del río
que lo miran hacia arriba
y el farol bajo la lluvia
sueña con ser faro
en la isla de las tormentas
el pobre diablo pretende ser el rey
ante los ojos de su hijo
pero no todas las aguas del río
miran hacia arriba
las que pasan en el fondo
por debajo de las demás
creen que el puente es un eclipse
y el farol en las noches sin lluvia
sábese meadero
de perros y borrachos
y vive humillado
y el hijo del pobre diablo
crece hasta saber
que su padre no es rey
sino vasallo

Hipótesis

¿Qué sería de la soledad sin poesía?
Sería quizás lo mismo
que una calle sin árboles
una pared sin cuadros
una estancia sin plantas
el trabajo doméstico
sin música
el café sin azúcar
la comida sin sal
los días sin sol
las noches sin luna
los años sin vida erótica
la vida sin amor
sin amistad

La soledad sin poesía
sería como un cuerpo de mujer
sin humedad

Si así fuera
en vez de leer poesía
tu soledad escribiría
instrucciones para que alguien
te haga llorar

Experiencia sublime

Abrevar de su poesía
libar el néctar de cada verso
imbuirme de su esencia
sucumbir a la seducción
emborracharme de ella
naufragar en sus metáforas
y arrojar al mar
la botella vacía
para que alguien interprete
su encapsulado silencio
y escriba un tratado de filosofía
y sus alumnos vivan en la luna
y yo siga empapándome
de imágenes

Barra libre de placer

Desnúdate del miedo
que tu libertad se quite la ropa
libérate de tela y otros tapujos
sacúdete las perezas y los prejuicios
libera también tu grito
de la mordaza que lo enmudece
descubre la verdad que te humedece
y déjame bajar por tu cabello
desde mi curiosidad antropológica
hasta la cueva en que duerme
tu deseo

Oasis

Entre paja escolástica y bazofia
de la pedantería y el academicismo
frescura y juventud adoctrinadas
hay una que otra broma
y uno que otro desfogue
pasado por alcohol

Instantánea

El mundo es un hotel de paso
donde no hay más futuro
que el presente
y el tiempo al fin y al cabo
es cosa del pasado

Destiempo

Hoy la mañana es ayer
la de mañana será hoy
como he pensado ayer
la mañana de hoy

Lo de siempre

Una voz de ultratumba
susurra pesadillas a mi oído
los fantasmas invaden
la oscuridad nocturna
con alegre locura y sin piedad
la nostalgia que inunda
por los ojos de buey
esta noche de insomnio
hiere mi soledad

FIN


De aquí a la página 50 poemas breves

 


Ausencia

Quiero desnudar tu sombra
tu fantasma
quitarte la sábana de encima
despejarte de polvo y telarañas
despojarte de los nombres que te dieron
liberarte de sinónimos y nubes
y arrancarte las entrañas
talar los eufemismos de tu cuerpo
y prenderles fuego
hacer una fogata con todos tus letreros
una hoguera seglar
que haga cenizas la ropa de la década
para saciar mi sed
entre sus muslos sudorosos
hasta quedarme sin recuerdos
y una vez consumados los ogros de los siglos
lapidar la edad del tiempo

Quiero inducir el suicidio de las ninfas
a menos que sean nereidas o dríadas
oréadas o sílfides o náyades
o que tengan la forma de muchachas
afilar las navajas de sus miradas
beber la insolente lascivia de sus labios
la desnuda humedad que destila su piel
incitar la malicia de sus frases
la promiscuidad de las palabras
su voluptuosa danza
una orgía de sangre

Que nos miren los ojos de la niebla
que sonrían los helechos y los musgos
en el bosque del país de los fantasmas
donde levitan los espíritus
de corrientes migratorias
que yacen en la fosa
y llueve cuando los nombran
cuando alguien piensa en ellos

En bosques abiertos a la muerte
y en los parques
los árboles no tienen epitafios
sino heridas
no hay frases lapidarias en sus troncos
sino evidencias de tortura
de la cursilería sádica
lacerante anticipo a cuentagotas
de la devastación
la vorágine megalópata
y el ultraje
que los electrocuta
con cables y foquitos intermitentes
los mutila con alegre saña
los asfixia con chicles
les clava corcholatas y letreros
para que hablen por nosotros
en nuestro lenguaje

Yo prefiero
desnudar tu sombra
despejarte de polvo y telarañas
despojarte de los nombres que te dieron
liberarte de sinónimos y nubes
y arrancarte las entrañas


Poemas breves

Vuelo enjaulado

Sembrar escaleras en los tremedales
para escalar al mar desde las nubes
sumergirme a las montañas
y volar hacia la noche
desde la madrugada

Las almas no tienen alas
pero vuelan
como fantasmas entre las ruinas
de un pueblo abandonado por la vida
páramo de sombras y susurros
descrito por Juan Rulfo

Las almas vuelan
hacia la proximidad ilusoria del alba
desde un poema que anochece
duerme y sueña
que jamás despertará

Cuatro y cuarto

En mi recámara
proliferaron las arañas y sus redes
el polvo y la pelusa
las grietas en el techo
los mosquitos aplastados
que tapizan las paredes
los mosquitos que vuelan
y zumban en mi oído
asimilados al insomnio
las horas que succionan mi sangre
inasibles vampiros
mientras un coro de ladridos
hiere la oscuridad de la intemperie
y arrastra las hebras
del tiempo muerto
los guiñapos de la noche
rastro del sueño hecho pedazos
por fin asesinado
cuatro de la mañana
entre muros de rabia
sobreviene la claustrofobia
cuando todo empequeñece
y el rencor me sofoca

Espiral

Amanece
los pájaros cantan y vuelan
las personas trabajan
anochece
los perros ladran
el mundo humano duerme
los gatos maúllan
en mi delirio insomne
los gatos cantan y vuelan
los pájaros trabajan
las personas ladran
los perros duermen
el mundo humano maúlla
y amanece
los pájaros cantan y vuelan
las personas trabajan
anochece

Verano

Quisiera estar allí donde las olas
del mar insomne a veces o sonámbulo
también a veces mustio y asesino
son un vaivén hipnótico
de cadencioso ritmo
que aplaca la neurosis estridente
del esperado estío

Quisiera estar aquí ciudad vacía
que respira por fin y en cuyas calles
los árboles conocen
un momento de alivio
los pájaros alegran la mañana
con la sencilla magia
de sus trinos
libre de ruido humano
mientras el mundo humano
pepena en el olvido
su nostalgia

Leyenda lapidaria

Antiguos soles decantan
el vino de los dioses del Olimpo
curso del agua y de mi sed
río arriba y hacia el sur
de un país que no existe
porque todavía nadie
lo imagina

Depresión climática

Negra luna con leucemia
el cielo tiene ojos tristes
como si hubiera llorado
míticos vientos debaten
el destino de la lluvia
cuando el luto de la noche
a falta de estrellas
quiere seguir llorando

Reciprocidad

Ayer sembramos lunas
y hoy cosechamos soles
un reflejo de luz
se ha materializado
y ahora es otro espejo
que refleja otra luz
o la contiene

Mudanza

Los cuatro perros que salían
del parque de día
y caminaban
en unánime silencio
por el parque de noche
ahora exploran el bosque
de mis sueños

La vecina creció

Volar como vuela una caricia
de la voz al oído
en un sueño adolescente
la obesidad no obsta ni merma el deseo
ella despertó incipiente mujer
en una cama húmeda
con urgencias tan grandes
como su cuerpo

Café de la tarde

Silencio de resolana
luz silente y palpitante
que irriga el tímido músculo
-cuidadosa filigrana-
de la soledad pensante
con la sangre del crepúsculo
a través de mi ventana

FIN

 


Zipolite

Algo había rasgado el manto de la noche
para bañar de luz el mar
y el pueblo que dormía;
algo había corrido el negro telón del cielo
para desvelar la plenitud lunar
y prolongar mi vigilia;
tanto y tan intrusivo era el efluvio
que mi soledad insomne,
sofocada,
optó por salir a caminar
«la playa de los muertos»,
simbiosis de las olas
entre clepsidra y reloj de arena,
acuático vaivén de ritmo hipnótico,
rumor que arrulla el sueño de las aves
como terapia musical.

Mis pasos me llevaron al más lejano extremo
de la playa en forma de luna menguante,
donde las rocas se nublan
al morir un día y nacer otro;
allí terminaba el claro de luna llena
y comenzaba el oscuro de sol vacío,
misterioso lindero,
como si también allí terminara el verano
y comenzara un otoño invernal,
así que me dispuse a desandar el camino,
volver sobre mis pasos
a la claridad estival,
cuando sentí su presencia,
y un escalofrío de pies a cabeza
me paralizó por un instante;
era una muchacha de melancólica belleza
y aura espectral,
ataviada con velos de insinuante transparencia,
desnudez velada,
y el viento de agua, cada vez más furioso,
no se llevaba sus nubes ni su aire fantasmal;
su piel era de nácar,
su pelo una cascada
más negra que los cuervos de mis sueños,
sus húmedos muslos de marfil pulido
se abrían paso entre los lirios de su talle,
descalza para siempre;
sus labios tenían el color de la sangre,
sus ojos afilados me miraban,
grises como los peces que saltaban
o se asomaban a verla,
y una sonrisa tenue iluminó de pronto
el astro de su rostro.

-Hermosa noche -dijo.
¡Qué voz profunda y sensual!
-Lo es gracias a ti -respondí sin pensarlo,
y ella tocó su pecho intacto
con un ademán que agradecía
mi espontánea sinceridad.

-Vengo todas las noches de plenilunio
cuando su luz disipa las sombras del estío,
inminente agonía de paraíso infestado,
entre la primavera y el otoño;
como puedes ver
por ser un alma solitaria,
caminante de zonas que habitan los fantasmas
del deseo y la nostalgia,
como puedes ver,
el solsticio de verano boreal
comienza en el otro extremo de la playa
y aquí el equinoccio de otoño
hacia donde las olas,
como las gaviotas y los náufragos,
se rompen contra las rocas.

-¿Puedo saber a qué vienes,
milagro del destino,
lucero que ilumina mi extravío
entre un pasado que me bebe
y el presente de mi sed?
¿Acaso eres astrónoma?

Sutil como la brisa que nos acariciaba,
ella esbozó una mueca de ambigüedad
que parecía burlarse de mi pretendido ingenio
por ser más bien ingenuo.

-Espero el barco tripulado por el tiempo
de la oscuridad océana
para que me lleve al otro lado
del mar de la tristeza y la desolación
cuando acabe mi condena,
si acaso tiene final,
esta pena perpetua de vacío que llena
la eternidad en el limbo.

-¿Quién te condenó y por qué?
-Me condenó la muerte por preferirla.
-¿Puedo hacer algo por ti?
-Puedes venir conmigo a morir
y acompañarme hasta que olvidemos juntos el olvido;
por caminar la noche a solas
al margen de las olas
y escuchar sin miedo alguno
los cantos de sirenas,
dispuesto a su fatal seducción,
eres el elegido.

-¡Enorme privilegio!
¿Morir a tu lado? ¡Lo haré con gusto!
¡Seré tu fiel compañero
en esta dilatada orfandad de caracolas!
Mi vida no ha sido más que tedio,
penumbra y miseria humana.

Con la generosidad de un árbol,
extendió los brazos hacia mí,
tomé sus manos pálidas
pero sorprendentemente cálidas
y caminamos como si flotáramos
sobre las rocas nubladas
y pulidas por la tenacidad marina,
con testigos y cómplices
en los intersticios azules y salados,
refugio de las hadas,
población oculta
de cangrejo, arbacia y musgo.

En el letargo del abrazo,
un placer desbordante se hizo alma
y abandonó su cárcel,
derramado como espuma de champán,
hasta perder la conciencia y la memoria.

Los pescadores del pueblo
hallaron mi cadáver al amanecer,
mi cuerpo sin sangre
ni explicación alguna de su pérdida,
y ahora estoy aquí
sin restos mortales,
desnudo como el aire,
esperando el arribo
del barco tripulado por el tiempo
que ha de llevarme al otro lado
del mar de la tristeza y la desolación
para encontrarme algún día
con aquella encarnación de leyenda inmortal
y experimentar de nuevo,
si la suerte vuelve a sonreírme,
su caricia infinita.

Los muertos nos aburrimos en el limbo
y, aunque algunas mujeres
han caminado el claro de luna llena
sin compañía masculina
hasta el oscuro de sol vacío,
yo no logro más que espantarlas;
un siglo de repudio,
como una maldición,
ha sido el precio de mi desprecio a los hombres,
un siglo de mirar la arena del verano
desde las rocas del otoño nublado,
siempre de noche.

FIN

 


Espectros

Coyoacán a medianoche
tiempo en trance que parece detenido
postal de la eternidad inmóvil
frente al poste orinado por un perro y un borracho
a la luz de un farol
nebulosa y fantasmal
yace la oficina de correo
y en un claro de luna
testigo de los dichos y los hechos
una banca en la plaza
guarda el rumor de nuestra plática
las palomas dormidas
confunden el recuerdo que dejamos
con el olor identitario
la nostalgia disemina en la vía pública
su esencia como vaho de incienso
y aroma de café recién tostado
en las horas que los lobos de la fuente
miraban unos muslos desnudos
que saltaban a la vista de todos
horas después la oscuridad está despejada
la silueta de un anciano
camina detrás de su errática sombra
figura triste y grisácea
de artritis y diabetes con demencia senil
el viento se ha llevado sus aires de grandeza
mientras un pobre diablo
llamado el camarón
anestesia su dolor de muelas
con licor de anís
entre perros que dormitan en el parque
sobre cartón desplegado
frente al mercado
para las ratas está por despertar el mundo feliz

en lo alto de una barda
el gato peludo, funámbulo y necio de la infancia de Serrat
mira extasiado al gato azul de Roberto Carlos
que devuelve la mirada
como reflejo de un espejo ante un espejo
que refleja otro reflejo
con infinita reciprocidad
y narcisismo indirecto
yo miro el tiempo hacia atrás
un pájaro bebé cayó del nido
lo descubrimos Carmen y yo
porque chillaba en la banqueta
y trepé al árbol con el ave en la mano
para devolverlo al nido
cuando una anciana me regañó desde su ventana
luego volvió a su soledad
con la edad hecha un nudo en la garganta
para seguir ignorando que sus sueños sin realizar
ya no eran ni siquiera sueños marchitos
o distorsión acumulada
sino polvo de cadáveres
vestigio de su hedor entre las sábanas

en el camino a Portales Sur
escuché más de una vez a los fantasmas
gritar desde la casa de Trotski
y una noche lloré por la muerte de Leticia
con veinte años de retraso
cada una de mis pérdidas
tiene su propio efecto con distinto retraso
posposición del duelo
por Francisco, por Lucía, por Graciela, por Gustavo
por todas las ausencias
que me acompañan cuando camino la ciudad
la memoria de los adoquines
atesora mi soliloquio como un eterno murmullo
conserva el silencio trashumado
en rutinaria ruta de soledad cotidiana
los árboles distinguen las lágrimas de la lluvia
bajo el cemento de aceras arboladas
suena el eco de mis pasos


26 microrrelatos

Maratón Guadalupe – Reyes

Los Reyes Magos se guiaron por una estrella que alumbraba el pesebre donde había nacido Brian, el mesías de Los Monty Python en su genial parodia, inspirada en una historia verídica. Por suerte para los peregrinos de Oriente, Jesús nació la misma noche en un pesebre vecino. ¡Qué feliz coincidencia!

***

Llegaron tres reyes montados en camellos al lugar de su nacimiento; al verlo, se arrodillaron y ofrendaron sus presentes: sendas bombas nucleares y un profético decreto que leyó José porque María no sabía leer: “Te erigirás como rey de los judíos y tu reino será tan genocida como el imperio nazi”.

***

–Mi reino no es de este mundo –sentenció el mesías, y los soldados del imperio lo coronaron con espinas y lo declararon Rey de los Judíos y, cuando agonizaba en la cruz, volvieron los Reyes Magos, ya viejos y seniles, a desvariar:

–¡Ey, INRI, colega! Te trajimos unos regalitos.

***

Para renovar la tradición, los Reyes Magos acordaron que los niños malvados, en vez de los regalos que pidieran, recibieran cuadros diabólicos para causarles pesadillas desde las paredes de sus recámaras. Lo malo es que algunos de esos niños se quedaron en el viaje.

***

Decidimos que la última cena del año, sin relación alguna con la que pintó Da Vinci, fuera un atracón marca Diablo, pecaminoso, como el último deseo de un condenado a muerte, y ebrios de vino y lujuria, nos revolcamos como cerdos entre carne muerta y besos de mermelada.

***

Cuenta la leyenda que, en las noches sin luna, el hombre lobo se transforma en la mujer barbuda del circo y, aunque se parece al Jefe Diego, algunos niños la confunden con Papá Noel. Fuentes confiables que solicitan el anonimato han revelado que así surgió dicho monstruo abominable.

***

Guadalupe Reyes nació un 6 de enero, por lo que el «día de su santo» comenzaba un maratón festivo que terminaba el día de su cumpleaños, 26 intensos días y sus noches de juerga ininterrumpida y desgastante, sobre todo para la salud de la festejada, que murió a la edad de 33 años, anciana.

***

El Maratón Guadalupe – Reyes fue creado por el Diablo para que sus abyectos súbditos en México pudieran engendrar la nueva Ley de Seguridad Interior, pues en vísperas de la próxima sucesión presidencial no estaba programado ningún partido de la Selección Nacional de Futbol.

***

El 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe, se registró AMLO como candidato de su Morena del Tepeyac y envió una carta a los Reyes Magos en la que decía: “Prometo ser buen priista si me dejan llegar”. Pero llegó el esperado 6 de enero y San Peje se quedó esperando su regalo.

Otros reyes

–¡Gózame, negra, gózame! –dijo Tin Tan frunciendo la nariz.

–Sí, mi Rey, mi Rey del Barrio –contestó Nigromanta en ropa tan breve como la de Tongolele descalza.

Y Tin Tan siguió tocando los timbales, mientras la mulata sacudía sus caderas de yegua y sus nalgas siderales.

***

El Rey ordenó levantar un muro alrededor de sus propios recintos con los huesos de sus enemigos, a quienes empalaba por centenares para verlos agonizar con un dolor insoportable mientras él desayunaba, y el muro creció hasta alcanzar un tamaño inversamente proporcional al de su reino.

***

–¡Que mueran todos! (los que tengan que morir) –decretó el rey loco, y entonces los ministros de la Corte se fueron de vacaciones antes de atender a los padres de l@s niñ@s quemad@s en la Guardería ABC y, al volver, exoneraron a los autores materiales de la masacre de Acteal.

La Divina Comedia

Gabo confundió a Remedios con Beatriz, y La Biblia con La Divina Comedia, cuando la bella sin cabello ni ropa interior ascendió como la virgen María, pues también ella era virgen y santa, y mostró al autor el camino al cielo, pues también él se confundió con Dante.

***

Tomarían el cielo por asalto con la consigna de la imaginación al poder, pero el infierno se interpuso encarnado por un ejército represor, asesino de estudiantes, y en donde había “caos y anarquía” impuso “orden y respeto”: primero el Infierno, después el Purgatorio y, por último, el Paraíso de la impunidad.

***

El Purgatorio no terminó con la muerte de Stalin, pues los sucesores continuaron con las purgas estalinianas, cambiando sólo algunos métodos. En el turno de Brézhnev, por ejemplo, Siberia y los paredones de fusilamiento fueron sustituidos por hospitales siquiátricos.

***

En el Purgatorio, quienes pecaron de gula vomitan hasta quedar esqueléticos; a quienes robaron les amputan las manos una y otra vez; quienes mataron mueren como sus víctimas ad paenitentiam reverti… pero con una buena mochada, la burocracia mexicana facilita el tránsito al Paraíso de la impunidad.

***

“Eso que para los humanos es el purgatorio es sólo la prisión del alma por el cuerpo”, se dice que escribió Rulfo, mientras que la frase “más púdica” que había escuchado Nietzsche era: “En el verdadero amor, el alma es la que envuelve al cuerpo.”

***

Aunque Dante jamás lo habría concebido, el metro de la Ciudad de México es la pesadilla dantesca por antonomasia, salvo para carteristas y acosadores sexuales, que hacen el trabajo sucio de los sirvientes en el infierno, hasta que la cárcel asume función infernal.

***

El hacinamiento carcelario es otra pesadilla real que parece concebida por la imaginación dantesca. Para los condenados a cadena perpetua, las cárceles de Brasil hacen preferible la muerte a riesgo de que el infierno eterno supere por un rato a la muerte en vida.

***

Todas las religiones cometen un error de cálculo cuando presentan al infierno como estadio subterráneo. Dante no lo corrigió. La espaciosa dimensión celeste parece más lógica, pues la del infierno, a pesar del hacinamiento, es insuficiente para tantos pecadores.

Escuadrones fantasmas

Cuenta la leyenda que el escuadrón aéreo parecía invencible, hasta que fue abatido por un misterio; unos especulan que lo derribó un volcán en nacimiento; otros que sufrió un ataque de visitantes extraterrestres. Lo cierto es que, desde aquella derrota inexplicable, vuelve a ser visto en las alturas, volando como un espectro, para bombardear pueblos fantasmas y, una vez cumplida su misión zombi-sonámbula, regresar victorioso a la Nada.

***

Érase un guerrero que, después de muerto, derrotó a su propio ejército en venganza por haberlo fusilado y lo convirtió en un espectro como él para seguir nutriendo sus filas con cadáveres de otros ejércitos hasta que no quedara ninguno y hubiera por fin paz en el mundo.

***

“La última vez lo vi irse entre humo y metralla, contento y desnudo; iba matando canallas con su cañón de futuro”, y los canallas muertos se levantaban para unirse a su escuadrón, que llegó a ser batallón y después un ejército, muchos ejércitos con 200 millones de almas invencibles y avergonzadas por su pasado reciente de cobardía.

***

Para hacer honor a su nombre, el escuadrón suicida parecía tener espíritu de sacrificio kamikaze, pues moría en cada misión, siempre con éxito, pero su fantasma tenía cada vez menos fuerza y energía, hasta que una petición de jubilación a la comandancia reunió un millón de firmas en @Change.org.

Los universitarios progres

Reunidos en Sanborns, llevaban puestos blue jeans Levi’s y tenis Nike, fumaban Marlboro en el área de fumadores; pusieron sus dispositivos Apple en la mesa, pidieron Coca Cola y Banana Split, y se aventaron cinco horas disertando en tono yupi sobre la vigencia del marxismo y la revolución socialista.

Muerte anónima

Había un cadáver en el callejón del gato. Vestía con elegancia, pero las ratas en harapos lo dejaron en ropa interior. Pasaron días y noches sin que la policía se enterara, de modo que los restos mortales del desconocido se pusieron verdes y se hincharon hasta reventar. Al final, fue imposible identificarlos y dictaminar la causa de su muerte (estrangulamiento con hilo metálico).