Las Brujas en el Salón Orizaba
(El día que Alejandra se puso hasta la madre)
–Me gustó un chingo verme desnuda y le dije a Rosa: ¡Publica las pinches fotos, güey! Son muy artísticas. A todos les han gustado. Pero cuando mi mamá vio la revista, dijo: «¿Cómo te atreves?» Pues así como lo ves, pendeja. «¡Debería darte vergüenza!»
–¡Ah, qué la chingada!
–¡Exacto, chingá! ¿Y por qué vergüenza? ¿Qué tiene de malo? No hay nada más natural que la desnudez. ¡Así nacemos! Y además me gusta mucho mi cuerpo, es hermoso. Lo redescubrí cuando vi las fotos y lo retedescubrí cuando las vi publicadas, porque imagino cómo me ven los demás y me gusta un chingo, puta madre. ¡Que me vean tal como soy! Si te molesta mi desnudez no me hubieras dado a luz, me hubieras dejado adentro de tu panza para que nadie me viera.
–¡Igual y sí, güey! Las mamás a veces, en vez de sentir orgullo, se avergüenzan de sus hijas por culpa…
–¡Qué pendejas!
–Ahora resulta que se avergüenzan de que eres mujer y te odian por ser libre.
–Y pensante.
–No fuéramos hombres, pinches viejas misóginas. Que se oculten ellas por acomplejadas, pero que nos dejen ser libres y sentir orgullo.
–Y también la envidia, güey. Cuando ven que los hombres prefieren a las hijas, en vez de reconocer que ya no tienen chiste, descargan su frustración en nosotras.
–Yo le digo a mi jefa: ¡No te preocupes, chingá! Por más que yo les guste a tus amigos, a mí no me gustan ellos porque prefiero a las mujeres. «¡Cómo te atreves!» Pues si no es cuestión de atreverme, pendeja. Nací lesbiana y, en vez de censurarme y tratar de reprimirme, deberías apoyarme y estar tranquila de que no voy a darte baje con los machos que sueñas, mientras ellos prefieren carne joven y actitudes liberadas y mentalidades abiertas a todo. Si preguntas cómo me atrevo es porque tú no te atreves a ser mujer y crees que es normal el miedo y que yo también debo tenerlo.
–Quién sabe si no es peor tener papá y mamá, unidos para siempre. Mis papás no saben que soy lesbiana y prefiero evitar el disgusto, porque ya me imagino sus pendejadas. Capaz que me obligan a tener sesiones con un sicoanalista o un siquiatra para que me recete pastillas y choques eléctricos.
–¡Ay, no mames!
–¡Neta, güey! Son tan pendejos que a veces me pregunto si tenían derecho a concebirme. Algunos deberían tener hijos para que otros los eduquen. Una vez dijo mi mamá: «Qué malo que los homosexuales salieron del clóset porque ya no hay ese ambiente tan padre de los cafés existencialistas».
–¡No mames!
(Carcajadas)
–Y otra: «Si vas al baño público no te metas al área general porque puede haber una redada (Risas). Siempre usa un baño individual».
–¡No pinches mames!
–¡Sí, güey! Así como lo oyes.
–¡Qué joyas!
–De antología.
–Los prejuicios y las fobias suelen ser decimonónicos por su atraso, pero esas mamadas son más bien oligofrénicas.
–¡Esquizofrénicas!
–Y sicóticas.
–La neta, sí.
Las Brujas en el cumpleaños de Alejandra
–¿Cuál es la diferencia entre el Espíritu Santo, la carabina de Ambrosio y el sentido común?
–Que no riman.
–¡No mames!
–¡Qué zoquete!
–Es como si preguntaras cuál es la diferencia entre la papaya y la sandía y dijeras que con ninguna de las dos se puede hacer jugo de naranja.
–Yo tengo un símil mejor: Decir “el león cree que todos son de su condición” es tan falso como un billete de tres pesos. Ambos dichos son falacias. Ningún león es tan pendejo como para creer semejante pendejada, y los billetes de tres pesos no son falsos porque ni siquiera existen.
–¡Exacto! ¿Y cuál es entonces la diferencia entre el Espíritu Santo, la carabina de Ambrosio y el sentido común?
–Ninguna.
–Cuando alguien me sale con el sentido común, le pregunto qué tiene de común.
–Los cinco sentidos no son comunes, porque unos tienen más o menos vista que otros, y más o menos oído, y olfato y tacto y gusto, pero el sentido común sí es común porque nadie lo tiene.
–Pero cuando alguien habla de sentido común, pretende que todos pensemos lo mismo.
–Cuando alguien me sale con el sentido común, yo más bien le pregunto si es fundamentalista, a ver si por lo menos está enterado.
–El fundamentalismo inconsciente es el más extendido y el más patológico. Desde el fundamentalismo inconsciente salen frases como: “es de sentido común”, “es de primaria”, “es lógico”, “es obvio”, “es de lógica elemental”, “cualquiera lo sabe”, “dos dedos de frente”, “ni cómo ayudarte”.
–Y “es de sentido común” que debemos votar y obedecer, que la policía es “autoridad”, que la familia es sagrada, que “fuimos creados para reproducirnos”, que Dios existe y es bueno… ¡Pura pinche pendejada!
–Cuando alguien me sale con el sentido común, yo le digo: ¡Toma tu sentido común! ¡Métetelo por el estrecho conducto de tu nulo entendimiento!
–¡Métete, Teté! ¡Que te metas, Teté!
(Risas)
De la misma serie: El pasajero y El Willy









Deja un comentario