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Al pie de nada


(La eterna juventud de la eternidad)

Simientes del ocaso en la penumbra
de una casa poblada por fantasmas
que incitan al incendio de la luna
para llamar al sol en pos del alba

delirio solitario que trashuma
los sueños de la noche a la vigilia
los aires del pasado a la costumbre
la música del viento a su agonía

deliquio trashumante del insomnio
que mana soliloquios en la bruma
cuando escampa el diluvio de su llanto
y amaina la tristeza de la lluvia

reliquia de mi cuerpo en el crepúsculo
que guarda un horizonte de zanates
su migración gregaria y territorio
del continente anímico en la sangre

* * *

La eternidad es joven todavía
se hacen viejas las cosas y la vida
y ella sigue de pie como los árboles
por pasar pasa el tiempo y todo pasa
llega incluso el ocaso de los dioses
pero ella sigue allí como si nada
con su absorta y atónita mirada
por siempre inadvertida
los incendios terminan en cenizas
y ella intacta

Su eterna juventud
parece una espiral de reciclaje
que produce los crones de la vida y la muerte
los demiurgos que abrevan de las almas
romance que amanece maridaje
como el viento que mece a las palmeras
y transporta las nubes a donde no ha llovido
por el aire que mora en las crisálidas
para que duerma el tiempo a la deriva
de los sueños acuáticos
el tiempo que se nutre de líquidos amnióticos
remanso de la vida en gestación

La eternidad es joven todavía
como si ni siquiera supiera caminar
aunque la humanidad envejeció
y ahora está muriendo y no lo sabe
y agoniza el conjunto de la vida en la tierra
y el planeta padece de muerte a fuego lento
y el polvo de mis huesos quisiera ser arena
de la playa encerrada en el reloj

La eternidad se mira en el espejo
del tiempo sin reflejo en la mirada
porque sus ojos brillan con luz propia
como los de la niña que juega eternamente
con juguetes restantes cada vez más decrépitos
sus antiguas muñecas ahora desmembradas
la niña de los ojos sin reflejo
del tiempo en la mirada
confunde a los cadáveres
de sueños y alboradas
con los restos mortales
de su cuerpo sin alma

La eternidad es joven todavía
se agolpa en el instante que morimos
no siempre para siempre
sino el tedio que dura nuestra vida
cuando no pasa nada
si acaso pasa el tiempo y nada más
porque la eternidad hace una pausa
de cause fragmentario
y entonces envejece lo existente
y hasta lo imaginario

* * *

Las arañas que habitan los rincones
de lóbrego argumento en las tinieblas
por la perpetuación de las inercias
se aburren y se van

Los rincones que habitan las arañas
acumulan el polvo del olvido
y el silencio de un mundo
que oscurece a la sombra del vacío
como la eternidad sin movimiento
ni mañana de luz por vislumbrar
en esta casa enferma y enfermante
sin más ventilación de sus entrañas
que vuelos de murciélagos
y en la que muero a diario
sin remedio

Los demiurgos palpitan
sus últimos latidos y pergeñan
poemas inconclusos de versos olvidados
cajones que atesoran mocedades con canas
reliquias y deliquios delirantes
en forma de recuerdos polvorientos
que también languidecen y adquieren el color
difuso de los sueños
con olores marchitos entre células muertas
rastro de las inercias

A penas sigo el paso de los días
si acaso el seguimiento no se ha quedado atrás
y acaso hay algo en todo lo demás
fracasos de futuros promisorios
ocaso de una estrella en la memoria
destiempo en el umbral del firmamento
simbiosis de simbiontes con sus víctimas
para morir sin conocer el viento
mucho menos el sol

otoños sin verano de la piel
inviernos sin otoño de la carne
marasmo de los lustros y las décadas
despojos de mi cuerpo en su crepúsculo
minúsculo esqueleto de los siglos
de milenios postrados y castrados
caverna evolutiva del instinto al presagio
del hombre a su vorágine

remanso de las horas que musitan
palabras al oído en el insomnio
las que atizan el odio
manos de negra hiel que me desnudan
solo para los ojos de la noche
por fantasmas que nublan el abismo
de la desolación acumulada
mi soledad insomne

cosecha del que siembra incertidumbre
viento agudo que silba su tristeza
que sopla en la intemperie sin descanso
cansancio de los días en sus nubes
silencio que despierta destrozado
bajo un cielo de pájaros sin norte
y el augurio fatal
en el atardecer ensangrentado
por un sol que agoniza como el mundo
pero ignora que muere como yo

FIN


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